"Prepárense ahora": los científicos que advierten que el motor del clima atlántico está fallando
Un estudio publicado en la revista científica Science ha encendido las alarmas en la comunidad climática internacional: la Circulación de Retorno del Atlántico Meridional —conocida por sus siglas en inglés como AMOC— podría debilitarse un 60% más de lo que calculaban los modelos anteriores. El sistema, que actúa como el gran termostato oceánico del hemisferio norte, se acerca a un punto de no retorno que los investigadores describen como "preocupante".
Qué es el AMOC y por qué importa
El AMOC es, en términos sencillos, una gigantesca cinta transportadora de agua que recorre el océano Atlántico de norte a sur y viceversa. Lleva agua cálida desde el trópico hacia Europa y devuelve agua fría hacia el ecuador en las profundidades. Sin ese intercambio constante, el clima del continente europeo —incluida la Península Ibérica— sería radicalmente distinto. Más frío en el norte, más seco en el sur, y con un mar que no pararía de subir en las costas atlánticas de América del Norte.
La Comisión Europea lleva años señalando su papel en la modulación del cambio climático. No es un mecanismo menor ni académico: es uno de los pilares del equilibrio climático del planeta.
El problema es que ese pilar lleva tiempo crujiendo.
Un debilitamiento más grave de lo esperado
Las proyecciones climáticas anteriores estimaban una desaceleración media del AMOC de alrededor del 32% para finales de este siglo bajo escenarios de emisiones moderadas. El nuevo estudio, firmado por investigadores del CNRS y la Universidad de Burdeos, eleva esa cifra al 51% —con un margen de error de ocho puntos porcentuales— para el año 2100 bajo un escenario de emisiones intermedias.
"Obtuvimos una estimación de una futura desaceleración del AMOC que es más severa de lo que esperábamos", declaró a la agencia AFP Valentin Portmann, climatólogo y autor principal del trabajo. "Estamos más cerca de un estado crítico que es preocupante", añadió.
La metodología utilizada es lo que hace que este estudio destaque sobre otros. Los investigadores emplearon un enfoque estadístico llamado "restricciones observacionales", que combina datos reales del océano con resultados de modelos climáticos para afinar las predicciones y reducir la enorme horquilla de incertidumbre que existe en este campo. Hasta ahora, las proyecciones sobre el AMOC oscilaban entre una desaceleración del 3% y una del 72%, según los distintos escenarios y modelos. Una diferencia tan abismal que hacía difícil planificar cualquier estrategia de adaptación.
Stefan Rahmstorf, oceanógrafo del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK), fue directo en su valoración: el artículo demuestra que los modelos más pesimistas "son, lamentablemente, los más realistas". Su lectura es que, con este nivel de debilitamiento, el AMOC estaría "muy probablemente en camino hacia un cierre total" para 2100.
Las consecuencias de un colapso
Que el AMOC se ralentice a la mitad de su capacidad no es una abstracción científica. Los climatólogos llevan años cartografiando qué pasaría si ese sistema falla: inviernos más crudos y extremos en el norte de Europa, sequías prolongadas en el sur de Asia y en el Sahel africano, y una subida acelerada del nivel del mar en las costas del Atlántico norteamericano. Para la Península Ibérica, los modelos apuntan a una mayor irregularidad en las precipitaciones y a un agravamiento de los episodios de sequía, algo que ya forma parte del día a día en muchas regiones del sur y el este de España.
María Paula Chidichimo, oceanógrafa consultada por el medio especializado Live Science, pone el acento en la necesidad de actuar ya, sin esperar a que el debate científico sobre un posible colapso total quede cerrado. "Ya tenemos suficiente evidencia científica sobre la variabilidad y la desaceleración del AMOC, y ya estamos experimentando cambios ambientales asociados a esas transformaciones, con importantes impactos socioeconómicos en todo el mundo", señaló. Su mensaje no deja margen a la interpretación: "las naciones necesitan prepararse ahora".
Un debate científico que continúa abierto
No todos los expertos comparten el mismo nivel de alarma. Fabien Roquet, profesor de oceanografía física en la Universidad de Gotemburgo, reconoció el interés del estudio pero recordó que otro equipo que utilizó una metodología similar llegó a conclusiones opuestas el año pasado. La ciencia, en este punto, todavía no ha cerrado el expediente.
Florian Sevellec, director de investigación del CNRS y cuya tesis sobre el AMOC fue utilizada en el estudio, fue prudente: "El debate no ha terminado. Un solo artículo no zanja un debate científico". Ahora bien, matizó que el objetivo del trabajo es precisamente "refinar la estimación de la futura desaceleración" y "reducir la incertidumbre".
Lo que sí parece fuera de discusión, según Roquet, es el trasfondo: "Lo que sí es seguro es que el clima se está calentando rápidamente. Tanto si el AMOC se debilita como si no, los cambios a gran escala ya están en marcha y deberían intensificarse en las próximas décadas".
El informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU de 2021 ya indicaba que el AMOC "muy probablemente disminuirá" a lo largo de este siglo, aunque expresaba una "confianza media" en que un colapso total no llegaría antes de 2100. Este nuevo estudio no refuta esa fecha, pero la pone bajo una luz considerablemente más inquietante.