El viento no da tregua en Zaragoza: la AEMET desvela cuándo para el cierzo y si llegará el calor

El viento golpeará Zaragoza con rachas de hasta 80 km/h hasta el Jueves Santo, pero el tiempo cambia de forma brusca antes del fin de semana

El cierzo vuelve a marcar el paso de la Semana Santa en Zaragoza. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha confirmado que el viento seguirá siendo el protagonista durante los primeros días de la semana de pasión, con rachas que llegarán a los 80 kilómetros por hora, antes de detenerse de forma abrupta a partir del Viernes Santo y dejar paso a temperaturas que podrían rozar los 30 grados en los últimos días de celebraciones.

El arranque de la Semana Santa ya dejó su huella. El Domingo de Ramos, el viacrucis de El Silencio y las Esclavas tuvo que suspender su salida a las calles de la capital, mientras que La Humillación y la del Ecce Homo se vieron obligadas a modificar sus recorridos para esquivar las rachas. Un déjà vu para muchas cofradías que vuelven a mirar al cielo con preocupación de cara a los días grandes.

El viento no da tregua hasta mitad de semana

El Lunes Santo no traerá alivio. Según las previsiones de la Aemet, las rachas se moverán entre los 60 y los 80 kilómetros por hora durante la tarde, sin bajar en ningún momento de los 50 km/h a lo largo del día. La alerta por viento se mantiene activa y las cofradías que tengan previsto salir tendrán que valorar sus recorridos.

El Martes Santo apunta incluso peor. El viento arrancará moderado, pero con rachas de hasta 60 km/h desde primera hora, y escalará hasta los 70-80 kilómetros por hora de manera sostenida durante las horas centrales del día. No es un escenario propicio para las procesiones, y las hermandades ya conocen bien lo que eso implica después de lo vivido el pasado domingo en el Puente de Piedra.

El Miércoles Santo seguirá la misma tónica. Rachas muy fuertes, de hasta 80 km/h, desde el inicio de la jornada. Solo a partir de media tarde comenzará a ceder un poco la intensidad, aunque sin abandonar del todo la escena, con valores aún en torno a los 55 km/h. Las temperaturas, durante estos tres días, permanecerán prácticamente inmóviles: máximas clavadas en los 17 grados y mínimas entre los 9 y los 10 grados. Primavera de nombre, pero no de sensaciones.

El Jueves Santo, último coletazo del cierzo

El Jueves Santo llegará como el último día de resistencia del cierzo. Las rachas fuertes, de hasta 70 kilómetros por hora, seguirán presentes durante buena parte de la jornada, aunque todo apunta a que irán amainando en el tramo final del día. La máxima se mantendrá en los 17 grados, sin cambios respecto a los días anteriores. Para quienes tengan procesiones programadas por la noche, la situación podría ser más llevadera que en jornadas previas, pero la precaución seguirá siendo necesaria.

Ahora bien, el giro del tiempo llegará —y llegará con fuerza— a partir del Viernes Santo. Según las previsiones actuales de la Aemet, que pueden variar con tantos días de antelación, el día arrancará todavía con rachas considerables, pero durante las horas centrales de la tarde el viento se detendrá de manera brusca. La jornada del Santo Entierro, con la salida de todas las cofradías y hermandades de la ciudad, podría desarrollarse en condiciones muy distintas a las del inicio de semana. La temperatura también dará un salto: la máxima prevista sube a 19 grados, dos más que el resto de días.

El fin de semana, camino de los 30 grados

Lo que viene después del Viernes Santo es lo que muchos zaragozanos llevan días esperando. Con el cierzo por fin aparcado, el mercurio empezará a escalar y las temperaturas podrían acercarse, o incluso rozar, los 30 grados durante el Sábado de Gloria y el Domingo de Resurrección. Una primavera que llega tarde pero que, cuando aparece en Zaragoza, lo hace sin medias tintas.

La Aemet recuerda que las previsiones a partir del jueves y el viernes están sujetas a mayor incertidumbre, dado el margen temporal. Las cofradías y los fieles que tengan previsto acudir a las procesiones del fin de semana pueden ser algo más optimistas, aunque la recomendación es seguir de cerca las actualizaciones de los próximos días.

Para los zaragozanos acostumbrados a ver cómo el cierzo arruina cada primavera algún plan al aire libre, la Semana Santa de este año apunta a un guion conocido: sufrimiento primero, recompensa después. Y la recompensa, esta vez, tiene pinta de ser notable.

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