Los aranceles de Trump ya tienen su primer enemigo: el CEO de Ford

Jim Farley, CEO de Ford, viaja a Washington para alertar sobre los posibles efectos de los aranceles propuestos por Trump sobre Canadá y México, que podrían afectar gravemente a la industria automotriz de EE.UU.
Jim Farley (CEO de Ford). / E.P
Jim Farley (CEO de Ford). / E.P

El presidente de Ford Motor Co., Jim Farley, ha viajado a Washington este miércoles para hacer una fuerte advertencia a los miembros del Congreso de los Estados Unidos. Farley señaló que los aranceles del 25% que el presidente Donald Trump planea imponer sobre Canadá y México podrían tener un impacto devastador en la industria automotriz estadounidense.

LOS COSTES DE LOS ARANCELES PODRÍAN SER “DESASTROSOS” PARA LA INDUSTRIA AUTOMOVILÍSTICA

Durante una conferencia de la industria celebrada en Nueva York, Farley destacó que la implementación de estos aranceles podría aumentar en 60.000 millones de dólares los costes de producción para los fabricantes de vehículos en Estados Unidos. Este aumento en los costos podría traducirse en un aumento de aproximadamente 3.000 dólares en el precio de los vehículos nuevos, lo que afectaría directamente a los consumidores.

"Si se implementan, estos aranceles perjudicarán seriamente a la industria automotriz de EE.UU., como nunca antes hemos visto", advirtió Farley, subrayando que, a largo plazo, las consecuencias de estos gravámenes sobre México y Canadá podrían ser catastróficas para los fabricantes estadounidenses.

FORD ENFRENTA LOS DESAFÍOS DE LA INICIATIVA DE ARANCELES

Además de abordar la cuestión de los aranceles, el CEO de Ford comentó sobre la estrategia de la empresa para adaptarse a los cambios en el mercado. Ford está destinando miles de millones de dólares en la construcción de fábricas de vehículos eléctricos y baterías en varias regiones de EE.UU., como Tennessee, Ohio, Michigan y Kentucky.

Sin embargo, Farley expresó su preocupación de que la implementación de los nuevos aranceles pueda afectar los resultados financieros futuros de la compañía y su capacidad para seguir invirtiendo en innovación y expansión. La industria automotriz de EE.UU. enfrenta, por tanto, un periodo de incertidumbre que podría alterar la estabilidad de una de sus áreas más cruciales.

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