Irán anuncia que dejará de atacar a países vecinos en plena escalada de la guerra
El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán continúa intensificándose cuando se cumple más de una semana desde el inicio de la ofensiva militar lanzada a finales de febrero. A día 7 de marzo, la guerra ha entrado en su octava jornada, marcada por nuevos bombardeos sobre Teherán, ataques con misiles hacia Israel y un escenario internacional cada vez más tenso por las consecuencias geopolíticas y económicas del conflicto.
Bombardeos sobre Teherán y ataques hacia Tel Aviv
La jornada de este sábado ha comenzado con nuevos bombardeos estadounidenses e israelíes sobre la capital iraní. En Teherán se han registrado explosiones en distintos puntos de la ciudad y se ha informado de un incendio en el Aeropuerto Internacional de Mehrabad, uno de los principales aeropuertos de la capital.
Los ataques forman parte de la campaña militar iniciada por Washington y Tel Aviv contra instalaciones estratégicas iraníes, que incluye objetivos militares, infraestructuras logísticas y centros vinculados al programa de defensa del país.
Irán, por su parte, ha respondido con nuevos lanzamientos de misiles y drones dirigidos hacia Israel, algunos de ellos con destino a Tel Aviv, lo que ha obligado a activar los sistemas de defensa aérea y a mantener en alerta a la población.
Teherán anuncia un cambio en su estrategia
En medio de la escalada militar, el presidente iraní Masud Pezeshkian ha enviado este sábado un mensaje dirigido a los países de la región. El mandatario ha afirmado que Irán ha decidido dejar de atacar a los países vecinos, siempre que estos territorios no sean utilizados como base para nuevas ofensivas contra la República Islámica.
Durante la primera semana de guerra, Irán había lanzado misiles y drones hacia objetivos situados en países del entorno del Golfo, en respuesta a la presencia de bases militares estadounidenses en la región. Con esta declaración, el gobierno iraní intenta reducir el riesgo de ampliar el conflicto a más países de Oriente Medio.
Un conflicto que empezó con una ofensiva masiva
La guerra comenzó el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron una operación militar conjunta contra instalaciones estratégicas en territorio iraní. Los primeros bombardeos alcanzaron infraestructuras militares, centros de mando y objetivos vinculados al programa nuclear iraní.
Desde entonces, el intercambio de ataques ha sido constante y ha elevado el nivel de tensión en toda la región.
Uno de los acontecimientos más relevantes en los primeros días de la ofensiva fue la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, tras un bombardeo contra instalaciones del régimen en Teherán. Su fallecimiento marcó un punto de inflexión en el conflicto y desencadenó una respuesta militar iraní más contundente.
Advertencias de Washington
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha advertido en varias ocasiones durante la semana que Washington responderá con “una fuerza nunca antes vista” si Irán intensifica los ataques contra intereses estadounidenses o aliados.
La Casa Blanca mantiene que la ofensiva busca neutralizar amenazas vinculadas al programa militar iraní y garantizar la seguridad de Estados Unidos y de sus aliados en Oriente Medio.
Impacto económico y energético
Más allá del frente militar, el conflicto empieza a tener consecuencias globales, especialmente en el mercado energético. La tensión en Oriente Medio ha provocado subidas en el precio del petróleo, mientras Washington analiza posibles medidas para contener el impacto en los mercados internacionales.
La preocupación se centra especialmente en rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz, por donde transita una parte significativa del petróleo mundial.
Un escenario aún incierto
Tras ocho días de combates, el conflicto continúa abierto y sin señales claras de desescalada. Aunque Irán ha anunciado que dejará de atacar a países vecinos salvo que sea atacado desde sus territorios, los bombardeos y los intercambios de misiles entre las partes implicadas continúan.
La comunidad internacional sigue con atención la evolución de la guerra, ante el temor de que el enfrentamiento entre Estados Unidos, Israel e Irán pueda derivar en una crisis aún más amplia en Oriente Medio.