Irán, sumida en nuevas protestas en Teherán mientras crece la tensión con Israel y Estados Unidos

Nuevas protestas sacuden Teherán pese al apagón de internet y la represión, mientras Irán lanza amenazas a Estados Unidos e Israel y la crisis adquiere una peligrosa dimensión regional.

Varios vehículos envueltos en llamas durante las protestas en Irán
Varios vehículos envueltos en llamas durante las protestas en Irán

Irán volvió a vivir este sábado nuevas protestas en distintos barrios de Teherán, pese al bloqueo casi total de internet impuesto por las autoridades y al temor a una represión violenta. Las movilizaciones, iniciadas hace dos semanas, se han consolidado como uno de los mayores desafíos internos para la República Islámica en los últimos años, tanto por su persistencia como por su creciente dimensión política y geopolítica.

Protestas activas pese al apagón informativo

Según vídeos verificados por la agencia AFP, varias concentraciones se produjeron en el norte de la capital, donde los manifestantes corearon consignas contra el Gobierno, golpearon cacerolas y, en algunos puntos, lanzaron fuegos artificiales. También se escucharon gritos de apoyo a la dinastía Pahlavi, derrocada tras la Revolución Islámica de 1979.

Otras grabaciones difundidas en redes sociales muestran protestas en distintos puntos de Teherán, aunque no todas han podido ser verificadas de manera independiente, debido a las restricciones de comunicación. La televisión estatal iraní reconoció que las movilizaciones continuaron hasta la mañana del domingo, tanto en la capital como en Mashhad, ciudad santa situada en el noreste del país.

Balance de víctimas y detenciones

Las cifras sobre la represión varían según las fuentes, en gran medida por el apagón informativo. Organizaciones de derechos humanos aseguran que al menos 51 personas han muerto desde el inicio de las protestas el 28 de diciembre, entre ellas nueve menores, y que cientos han resultado heridas. La ONG Iran Human Rights, con sede en Noruega, afirma haber difundido imágenes de cuerpos de manifestantes en un hospital de Teherán.

Otras fuentes elevan el balance a 116 muertos y más de 2.600 detenidos, según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, con sede en Estados Unidos, una organización que ha demostrado fiabilidad en episodios anteriores de disturbios en Irán.

Del malestar económico a la contestación política

Las movilizaciones comenzaron vinculadas al aumento del coste de la vida, pero han derivado en una contestación más amplia al poder. En varios barrios de Teherán se han escuchado consignas directas contra el líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, lo que refleja un cambio sustancial en el carácter de las protestas.

Jamenei ha señalado la inminencia de una represión más severa, pese a las advertencias procedentes de Washington. En este contexto, el fiscal general iraní, Mohammad Movahedi Azad, advirtió públicamente de que cualquier participante en las protestas será considerado “enemigo de Dios”, un delito castigado con la pena de muerte. La televisión estatal añadió que incluso quienes “ayudaron a los alborotadores” podrían enfrentarse a ese cargo.

Israel en alerta máxima y advertencias cruzadas

La crisis interna iraní se desarrolla en paralelo a un aumento significativo de la tensión regional. Israel ha activado la “alerta máxima” ante la posibilidad de una intervención estadounidense en Irán, tras una conversación telefónica entre el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio.

Como respuesta, Teherán ha lanzado una advertencia directa a Washington. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, declaró que cualquier ataque estadounidense provocaría represalias contra Israel y contra las bases militares de Estados Unidos en la región, consideradas “objetivos legítimos”.

Washington endurece el tono

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha amenazado repetidamente con intervenir en los últimos días y ha advertido a los gobernantes iraníes de que no utilicen la fuerza contra los manifestantes. Trump ha afirmado que Irán “aspira a la libertad” y ha dejado abierta la posibilidad de una respuesta contundente en caso de una represión masiva.

Bloqueo de internet y control del relato

Desde el jueves, gran parte del país permanece sin acceso a internet por decisión de las autoridades, según NetBlocks. Este bloqueo ha reducido drásticamente la salida de información al exterior y dificulta la verificación independiente de los hechos.

Mientras tanto, la televisión estatal iraní informa de bajas entre las fuerzas de seguridad y refuerza el mensaje de control del orden, evitando informar sobre manifestantes muertos, a quienes se refiere cada vez más como “terroristas”.

Condena internacional y contexto de debilidad

La respuesta de las fuerzas de seguridad ha sido condenada por varios países occidentales. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha expresado el apoyo de la Unión Europea a los iraníes que reclaman libertad y ha denunciado la “represión violenta”.

Estas protestas son las más importantes desde las movilizaciones de 2022, desencadenadas tras la muerte bajo custodia de Mahsa Amini, detenida por incumplir el estricto código de vestimenta femenina. Se producen, además, en un momento de debilidad para Irán, marcado por el conflicto con Israel el pasado junio, el deterioro de su influencia regional y el endurecimiento de las sanciones internacionales relacionadas con su programa nuclear.

Un escenario de alta incertidumbre

Con protestas persistentes, una represión anunciada, un país parcialmente aislado por el apagón digital y amenazas cruzadas entre Irán, Estados Unidos e Israel, la crisis ha adquirido una dimensión que trasciende lo interno. La evolución de los acontecimientos en los próximos días será clave no solo para la estabilidad de Irán, sino también para el equilibrio regional en Oriente Próximo.

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