La ONU declara oficialmente la hambruna en Ciudad de Gaza

Más de medio millón de palestinos están sufriendo niveles extremos de inseguridad alimentaria en la Gobernación de Gaza.

La ONU declara oficialmente la hambruna en Ciudad de Gaza
La ONU declara oficialmente la hambruna en Ciudad de Gaza

La crisis humanitaria en la Franja de Gaza ha alcanzado un nuevo nivel de gravedad con la declaración oficial de hambruna en Ciudad de Gaza y sus alrededores. El sistema de Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (CIF), respaldado por organismos de Naciones Unidas, ha confirmado este viernes que más de 514.000 personas, aproximadamente una cuarta parte de la población gazatí, se encuentran en situación de hambruna. Este diagnóstico marca la primera vez que la CIF reconoce un escenario de estas características fuera del continente africano.

La gobernación de Gaza, que incluye Ciudad de Gaza, municipios colindantes y campos de refugiados, es el área más afectada, en un contexto en el que el ejército israelí se prepara para una ofensiva terrestre en la zona. Las organizaciones humanitarias han advertido que cualquier operación de esta magnitud podría provocar consecuencias devastadoras para la población civil.

Según el informe, si la situación no mejora, el número de personas en condiciones de hambruna podría ascender a 641.000 antes de que finalice septiembre. Los criterios de la CIF para declarar oficialmente este nivel de crisis incluyen que al menos el 20% de los hogares enfrenten carencias alimentarias extremas, que el 30% de los niños sufran desnutrición aguda y que la tasa de mortalidad diaria supere los dos adultos o cuatro niños por cada 10.000 habitantes. Basta con que se cumplan dos de estas condiciones para que se considere hambruna.

Desde Naciones Unidas, el vicesecretario general de Asuntos Humanitarios, Tom Fletcher, ha calificado la situación como una “hambruna a pocos cientos de metros de la comida, en una tierra fértil”. En sus palabras, se trataría de una situación “promovida abiertamente por algunos líderes israelíes como arma de guerra”.

Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, ha atribuido esta catástrofe humanitaria a una acción deliberada. En un mensaje publicado en X, el diplomático portugués ha afirmado que se trata de “un desastre provocado por el hombre” y una muestra del “fracaso de la humanidad en sí misma”. Guterres ha recordado que, según el derecho internacional, Israel, como potencia ocupante, tiene la obligación de garantizar el acceso a alimentos y atención médica para la población civil.

Sin embargo, el gobierno israelí ha rechazado las conclusiones del informe. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Oren Marmorstein, ha declarado que la investigación de la CIF ha sido “fabricada a medida” y la ha vinculado a lo que considera una campaña de desinformación promovida por Hamás. “No hay una hambruna en Gaza”, ha asegurado en un comunicado oficial.

Mientras tanto, los preparativos para una invasión terrestre de Ciudad de Gaza continúan. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha advertido que si Hamás no se desarma y libera a los rehenes, el ejército israelí tomará medidas drásticas. “Las puertas del infierno se abrirán pronto sobre los asesinos y violadores de Hamás en Gaza”, ha escrito en sus redes sociales. También ha afirmado que, si la organización no cede, Ciudad de Gaza “se convertirá en Rafah o Beit Hanoun”, en referencia a otras localidades que han sufrido intensos bombardeos.

Katz ha confirmado que los altos mandos del gobierno israelí aprobaron en la noche del jueves los planes para una operación militar a gran escala con el objetivo de derrotar a Hamás en Gaza. El plan incluye fuego intensivo, evacuación de civiles y operaciones terrestres. Esta ofensiva tiene como meta ocupar completamente Ciudad de Gaza, considerada la capital administrativa del enclave.

A pesar de estas amenazas, el primer ministro Benjamín Netanyahu sorprendió este jueves al anunciar que ha ordenado retomar las negociaciones para liberar a los rehenes. Esta declaración supone la primera mención oficial del gobierno israelí a una posible tregua desde que Hamás aceptó el lunes una propuesta de alto el fuego, aún no respondida por Tel Aviv de forma oficial. No obstante, Netanyahu ha dejado claro que la ofensiva continuará hasta que Hamás acepte todas las condiciones impuestas por Israel, que incluyen el desarme de la milicia, el control de seguridad israelí sobre el territorio y la instauración de una administración civil ajena tanto a Hamás como a la Autoridad Palestina.

Actualmente, alrededor de un millón de personas están hacinadas en Ciudad de Gaza, la mayoría desplazadas de otras zonas del territorio. Diversas ONG han advertido que cualquier intento de desplazamiento forzoso de esta población hacia el sur tendría consecuencias humanitarias desastrosas. A pesar de ello, el ejército israelí ha instruido a las autoridades sanitarias y a los trabajadores humanitarios que se preparen para evacuar hacia el sur, en previsión de la operación militar inminente.

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