Endocrinos del Hospital Miguel Servet alertan: "La obesidad se está convirtiendo en una pandemia"

Los expertos subrayan que en torno al 15% de los pacientes presentan obesidad
La doctora Vanesa Bernal, del Servicio de Digestivo del Hospital Miguel Servet. / EP
La doctora Vanesa Bernal, del Servicio de Digestivo del Hospital Miguel Servet. / EP

La obesidad continúa ganando terreno en Aragón y en el conjunto del país. Coincidiendo con el Día Mundial de la Obesidad, especialistas del Hospital Miguel Servet han advertido de las múltiples complicaciones que esta enfermedad crónica provoca a medio y largo plazo, más allá de la cuestión estética. Los expertos subrayan que se trata de un problema de salud pública de primer orden, con impacto directo en la calidad y en la esperanza de vida de quienes la padecen.

El presidente de la Sociedad Aragonesa de Endocrinología y Diabetes, Javier Acha, ha explicado que en torno al 15% de los pacientes presentan obesidad (definida por un índice de masa corporal superior a 30), mientras que entre un 30 y un 35% tienen sobrepeso. No obstante, ha insistido en que el problema no radica únicamente en el exceso de peso en términos absolutos, sino en las enfermedades asociadas que conlleva la acumulación excesiva de grasa corporal.

Según ha detallado, la obesidad es una enfermedad crónica caracterizada por un exceso de grasa que favorece la aparición de patologías muy prevalentes como la diabetes, la enfermedad cardiovascular, la apnea del sueño y la hipertensión arterial. Todas ellas contribuyen a reducir la esperanza de vida respecto a la población general. "No es una cuestión estética, sino de salud", recalcan los especialistas.

Los endocrinólogos alertan de que "se está convirtiendo en una pandemia". El jefe del Servicio de Endocrinología del Hospital Miguel Servet, Alejandro Sanz, ha señalado que afecta aproximadamente a un tercio de la población, mientras que la mitad presenta sobrepeso. A su juicio, su elevada prevalencia provoca que, en ocasiones, se banalice su gravedad.

Los expertos distinguen dos grandes tipos de obesidad. Por un lado, la abdominal o visceral, más frecuente en varones, asociada a resistencia a la insulina, hipertensión, diabetes y enfermedades cardiovasculares. Por otro, la obesidad de tipo ginoide, con mayor acumulación de grasa en caderas y piernas, relacionada con problemas articulares como la artrosis y con un mayor riesgo de determinados cánceres, como el de mama y colon.

TRATAMIENTO

En el ámbito terapéutico, los especialistas insisten en que la base del tratamiento pasa por cambios higiénico-dietéticos y la incorporación de actividad física. Sanz advierte de que realizar únicamente dieta sin ejercicio puede conllevar la pérdida tanto de grasa como de masa muscular, algo especialmente perjudicial si después se recupera el peso. "Con la dieta se pierde peso, con el ejercicio, se pierde grasa de forma saludable", resume.

Cuando las medidas de estilo de vida no son suficientes, existen tratamientos farmacológicos eficaces, como las hormonas intestinales conocidas como incretinas, que pueden favorecer pérdidas de peso de entre un 15% y un 25%. No obstante, los especialistas subrayan que la adquisición de hábitos saludables debería iniciarse en la infancia, etapa en la que las intervenciones resultan más efectivas.

Precisamente, la obesidad infantil es uno de los focos de mayor preocupación. La facilidad para acceder a productos de alta densidad calórica y bajo valor nutricional, junto al aumento del sedentarismo, están detrás de un problema que puede condicionar la salud en la edad adulta.

COMPONENTE SOCIAL Y PSICOLÓGICO

La obesidad también tiene un fuerte componente social. Acha ha señalado que, si bien en el pasado se asociaba a clases sociales más favorecidas, actualmente afecta con mayor intensidad a personas con menor poder adquisitivo, que tienden a consumir alimentos más baratos y calóricos. Esta realidad impacta especialmente en población vulnerable e inmigrante.

Además, la enfermedad presenta una dimensión psicológica relevante. La ansiedad y la pérdida de control alimentario pueden generar un círculo vicioso en el que la comida se convierte en mecanismo de compensación emocional. Por ello, los especialistas insisten en la necesidad de apoyo psicológico y en evitar la estigmatización. “No es una cuestión de voluntad, sino una enfermedad crónica”, recuerdan.

Desde el Servicio de Digestivo, la doctora Vanesa Bernal ha advertido de las consecuencias sobre el aparato digestivo, como el reflujo gastroesofágico o el hígado graso, una patología silenciosa que afecta al 30% de la población mayor de 16 años y que puede evolucionar hacia cirrosis y cáncer hepático. En los países desarrollados, constituye ya una de las principales causas de trasplante hepático.

Los especialistas aragoneses llaman a reforzar la prevención, mejorar la educación sanitaria y garantizar el acceso a una atención adecuada para frenar el avance de una enfermedad que, lejos de remitir, continúa creciendo año tras año.

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