¿Cuál es el medicamento más caro para la Sanidad pública? Cuesta 409 millones

El gasto farmacéutico financiado con cargo a recetas médicas ascendió el pasado año a 13.865 millones
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Un solo principio activo ha logrado situarse en la cúspide del gasto farmacéutico público en España. No se trata de un tratamiento hospitalario de última generación ni de una terapia experimental, sino de un fármaco ampliamente conocido en la atención primaria. La semaglutida, principio activo del medicamento comercializado como Ozempic, se ha convertido en 2024 en el medicamento de mayor impacto presupuestario para el Sistema Nacional de Salud (SNS), con un gasto que alcanza los 409 millones de euros.

Así lo recoge el informe Prestación Farmacéutica en el Sistema Nacional de Salud (SNS) 2024, publicado por el Ministerio de Sanidad. El documento refleja que el gasto farmacéutico financiado con cargo a recetas médicas ascendió el pasado año a 13.865 millones de euros, lo que supone un incremento del 4,9 % respecto a 2023, es decir, 650 millones de euros más. Dentro de ese aumento global, la semaglutida destaca de forma clara por su peso específico.

El gasto en este principio activo se incrementó un 36,2 % en 2024, hasta situarse en 403,9 millones de euros de facturación, consolidando una tendencia al alza que se arrastra desde hace varios ejercicios. En años anteriores, el crecimiento ya había sido notable: un 78 % en 2021, un 44,5 % en 2022 y un 42 % en 2023. Esta evolución la coloca como el medicamento con mayor impacto económico dentro de la prestación farmacéutica pública.

La semaglutida está financiada por el SNS desde 2019 para el tratamiento de la diabetes mellitus tipo 2. También lo está su versión en comprimidos, comercializada como Rybelsus. No obstante, su financiación pública es limitada y está sujeta a criterios clínicos concretos: está indicada únicamente para personas con diabetes tipo 2 y obesidad, con un índice de masa corporal igual o superior a 30 kg/m², y en terapia combinada con otros antidiabéticos, incluida la insulina, cuando la dieta, el ejercicio y otros tratamientos no logran un control glucémico adecuado. Su uso como medicamento para la pérdida de peso, pese a su popularidad mediática, no está financiado por el sistema público.

FINANCIACIÓN PÚBLICA

El informe de Sanidad también ofrece una visión más amplia del panorama farmacéutico. En 2024 se incorporaron a la financiación pública 1.269 nuevas presentaciones de medicamentos, un 46 % más que el año anterior. Además, se financiaron 118 nuevos principios activos, de los cuales 39 fueron designados como medicamentos huérfanos para enfermedades raras. A ello se suman tres terapias avanzadas, entre ellas tratamientos de terapia génica y celular, que se financian mediante acuerdos de pago por resultados.

En cuanto al consumo, el principio activo más utilizado sigue siendo el paracetamol, con 60,3 millones de envases facturados en 2024, seguido del omeprazol (49,1 millones) y el metamizol (29,7 millones). Sin embargo, ninguno de ellos se acerca al impacto económico de la semaglutida.

El informe también analiza la red de dispensación. En España colaboran con el SNS 22.207 oficinas de farmacia, una media de 46 por cada 100.000 habitantes. Andalucía, Cataluña, Madrid y la Comunitat Valenciana concentran el mayor número absoluto de farmacias, mientras que Ceuta, Melilla, Canarias y Baleares presentan una mayor población por farmacia. En el extremo contrario se sitúan Navarra, Castilla y León y Extremadura.

Los datos confirman que, en un sistema sanitario cada vez más tensionado por el envejecimiento de la población y la innovación terapéutica, la semaglutida se ha convertido en un símbolo del reto que supone equilibrar acceso, eficacia y sostenibilidad del gasto público.

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