El peculiar pueblo de Aragón más 'llano' de España: su torreón esconde un secreto

Con apenas 100 habitantes, tiene uno de los yacimientos romanos más importantes de Aragón

Layana, el pueblo más llano de España y que esconde un increíble secreto

La geografía de Aragón es una de las más diversas de toda España, con una riqueza paisajística que abarca desde las majestuosas cumbres del Pirineo hasta las extensas llanuras del valle del Ebro. En esta comunidad autónoma se encuentran localidades que han sabido conservar sus tradiciones y patrimonios históricos, a pesar del reto constante que supone la despoblación. Ejemplo de ello es la majestuosa pero poco conocida provincia de Teruel, la cual esconde preciosos pueblos con llamativos secretos que no mucha gente conoce. 

Uno de los lugares más peculiares de Aragón es Layana, un pequeño municipio situado en la comarca de las Cinco Villas, en la provincia de Zaragoza. Este pueblo, que apenas supera el centenar de habitantes, es conocido por ser uno de los más llanos de España. Sin embargo, lo que realmente lo hace especial es su torreón medieval, un monumento que guarda un mecanismo de acceso verdaderamente insólito.

LAYANA: UNA JOYA HISTÓRICA ENTRE LLANURAS

Layana se ubica en un entorno de gran relevancia histórica, a pocos kilómetros del yacimiento romano de Los Bañales. Esta antigua ciudad, que se estima pertenecía al territorio de los Vascones en el siglo I d.C., alberga restos arqueológicos que incluyen un foro, termas, viviendas y un impresionante acueducto. Su proximidad convierte a Layana en un punto de interés para los amantes de la historia y la arqueología.

El municipio se encuentra a una altitud de 486 metros sobre el nivel del mar, lo que explica su relieve predominantemente llano. A diferencia de otros pueblos aragoneses situados en zonas montañosas o con desniveles pronunciados, Layana se asienta sobre una extensa llanura, lo que le confiere una morfología muy peculiar dentro del territorio. La localidad ocupa una superficie de aproximadamente 3,69 km², lo que, combinado con su baja densidad poblacional, refuerza su imagen de tranquilidad y amplitud.

A pesar de su reducido tamaño, Layana conserva su identidad y esencia a través de construcciones emblemáticas como su templo parroquial. Dedicado a Santo Tomás de Canterbury, este edificio románico data del siglo XII y presenta una sola nave de cuatro tramos con una bóveda de cañón apuntado. Sus columnas, decoradas con motivos vegetales, reflejan la maestría artesanal de la época y el valor arquitectónico del pueblo.

Más allá de sus construcciones religiosas, Layana también alberga la ermita de la Virgen de la Leche, un templo de origen medieval edificado sobre una formación rocosa. Esta ermita, hoy de propiedad particular, conserva rasgos románicos tardíos con influencias góticas, lo que la convierte en otro atractivo arquitectónico de la región.

EL TORREÓN QUE SE ABRE CON UNA MONEDA

Si hay un elemento que destaca en Layana y lo convierte en un destino único, es su torreón medieval. Construido en 1186 por orden de Alfonso II, este torreón se ha mantenido en pie a lo largo de los siglos y hoy alberga un museo singular. Lo más llamativo de este espacio es su sistema de acceso: para ingresar, los visitantes deben introducir una moneda en la entrada, tras lo cual las puertas se abren automáticamente, permitiendo explorar su interior.

Este mecanismo, poco común en monumentos históricos, le da al torreón un aire de misticismo y exclusividad. En su interior, los visitantes pueden encontrar una colección dedicada a la agricultura y al mundo romano, ofreciendo un vistazo a la tradición y al pasado de la región. Esta innovadora forma de acceso no solo despierta la curiosidad de los turistas, sino que también facilita la autonomía en la gestión del museo.

Layana, con su apariencia discreta y su historia rica, representa uno de esos rincones desconocidos de Aragón, pero que sorprenden para bien a todo aquel que decide visitarlo.

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