El pueblo de Huesca que sólo tiene 3 habitantes y no tiene ni electricidad, ni wifi, ni luz

La acometida de media tensión para llevar electricidad a la aldea de Sercué concluirá el 31 de marzo
Iglesia de San Martín (Sercué) / Turismo Sobrarbe
Iglesia de San Martín (Sercué) / Turismo Sobrarbe

La despoblación es uno de los fenómenos más marcados en muchas zonas rurales de España, especialmente en áreas como los Pirineos, donde los pueblos pequeños luchan por mantenerse vivos ante la falta de servicios y la escasa población. Sercué, un pequeño pueblo en la provincia de Huesca, es uno de esos lugares que ha sobrevivido gracias al esfuerzo de sus pocos habitantes, pero ha tenido que hacerlo sin muchos servicios básicos, como electricidad. Sin embargo, el 31 de marzo marcará un antes y un después para esta aldea, ya que finalmente recibirá el suministro eléctrico tras años de reivindicaciones y esfuerzos por parte de las autoridades locales.

La acometida de media tensión para llevar electricidad a la aldea de Sercué, en el municipio de Fanlo, concluirá el 31 de marzo. El cableado ya ha llegado al transformador del pueblo, a falta de pequeños detalles para completar la instalación. Esta obra, con un presupuesto de 333.871 euros, es un paso fundamental para dotar a Sercué de este servicio básico, que hasta ahora no disponía. La actuación se llevará a cabo antes de que finalice el año, lo que permitirá a los tres habitantes del pueblo disfrutar de la electricidad que les ha sido negada durante tanto tiempo.

Además de la instalación de la acometida de media tensión, ya se ha licitado el proyecto para la baja tensión, es decir, las acometidas necesarias para distribuir la electricidad por las calles del pueblo. Esta fase tendrá un coste aproximado de 150.000 euros y pondrá fin a una vieja reivindicación de los habitantes de Sercué, que desde siempre han solicitado la llegada de la luz. Este es el único pueblo habitado en la provincia de Huesca que aún carecía de este servicio esencial, lo que hacía la vida de sus habitantes más difícil y dependiente de fuentes alternativas como generadores o el uso de energía solar.

En el acto de presentación de la obra, el presidente de la Diputación Provincial de Huesca (DPH), Isaac Claver, ha destacado la importancia de este proyecto, que ha calificado como "uno de los más significativos en el actual mandato de la Diputación". Claver ha subrayado que es “impensable” que, en pleno siglo XXI, todavía existieran pueblos habitados sin acceso a la electricidad, algo que, según él, debía solucionarse por el bien de los habitantes y la mejora de sus condiciones de vida. “Era nuestra obligación dar una solución”, ha afirmado el presidente de la DPH. Acompañado del diputado delegado de obras, Álvaro Bescós, Claver visitó Sercué para ver el progreso de la obra y hablar con los vecinos sobre el avance de los trabajos.

El alcalde de Fanlo, Horacio Palacio, también se ha mostrado satisfecho por los avances y ha remarcado las dificultades que se han superado para llevar a cabo esta actuación. Ha recordado que el ayuntamiento ha ejecutado, por fases, la parte soterrada de la línea de media tensión, un trazado de dos kilómetros a través del barranco Ballatar. Esta intervención ha sido posible gracias a la colaboración de varias entidades y al esfuerzo constante por parte del gobierno local.

La Diputación de Huesca ha asumido la responsabilidad de unir los tramos de línea soterrada con un proyecto conjunto que cumpliera con las exigencias de la compañía eléctrica Endesa. Además, ha sido la encargada de instalar las 11 torres para el tendido aéreo de la línea, que utiliza un cable negro trenzado conforme a la normativa medioambiental, especialmente orientada a proteger el quebrantahuesos, una especie protegida que habita la zona.

Los trabajos han sido complejos debido a las dificultades geográficas y medioambientales del área. El trazado ha requerido un importante rodeo para adaptarse a las exigencias de protección medioambiental, lo que ha alargado el tiempo de ejecución del proyecto. Sin embargo, el esfuerzo ha valido la pena, ya que en el transformador de Sercué, que se encuentra a la entrada del pueblo, ya está casi todo preparado para que el suministro eléctrico llegue a las casas. Los tres habitantes de la aldea podrán, por fin, utilizar la electricidad como cualquier otro ciudadano, sin tener que depender de fuentes de energía alternativas.

Con la llegada de la luz a Sercué, se espera que el pueblo recupere aún más vida. Aunque en la década de los 60 estuvo prácticamente abandonado, en la actualidad cuenta con un pequeño grupo de residentes, entre ellos Ramón y Corina, una pareja que montó una casa rural con la esperanza de que algún día se solucionara la falta de electricidad en el pueblo. Gracias a la rehabilitación de viviendas por parte de familias originarias de Sercué, el pueblo ha recuperado cierta vitalidad y ahora está a punto de dar un gran paso en su desarrollo. La luz será una gran mejora para los habitantes de Sercué, que podrán disfrutar de una vida más cómoda y moderna, con acceso a servicios básicos que hasta hace poco parecían inalcanzables.

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