Vox impone a Azcón un nuevo guion para negociar en Aragón: nada de cargos hasta tener un programa cerrado
PP y Vox cambian de guion en Aragón. El vicepresidente y secretario general de Vox, Ignacio Garriga, ha anunciado este lunes un nuevo formato negociador para intentar desbloquear la conformación de gobiernos de coalición en Aragón y Extremadura, dos territorios donde las conversaciones llevan semanas enquistadas. El objetivo declarado es vencer "el clima de desconfianza" que se ha instalado entre ambos partidos y que hasta ahora ha impedido avanzar.
El nuevo método, en dos fases. La primera, que Garriga califica de "fundamental y primordial", consiste en acordar un programa de gobierno con medidas "concretas, claras y conocidas" que "no den lugar a interpretaciones", acompañadas de garantías pactadas que aseguren su cumplimiento.
Solo una vez cerrado ese acuerdo programático se pasará a la segunda fase: negociar los puestos que ocupará cada partido en los eventuales gobiernos de coalición. "Primero hablar del qué y luego veremos el quién, y con qué garantías vamos a corroborar que eso se lleve a cabo", ha resumido el secretario general de Vox.
El cambio de enfoque no es menor. Hasta ahora las negociaciones entre PP y Vox en ambos territorios habían estado marcadas por los reproches públicos, la desconfianza mutua y el bloqueo en torno a cuestiones concretas —como la Zona de Bajas Emisiones en Zaragoza o la gestión de Guardiola en Extremadura— sin que ninguna de las partes hubiera propuesto un marco global de entendimiento. Vox ha decidido tomar la iniciativa y fijar las reglas del juego para esta semana.
Fuentes de Vox matizan que la nueva estrategia ha sido determinada con la dirección nacional del PP, lo que sugiere que el cambio de método cuenta al menos con el conocimiento —si no el respaldo explícito— de Génova. Las conversaciones que arrancan esta semana en Aragón y Extremadura serán la primera prueba real de si el nuevo formato logra lo que los anteriores no consiguieron: sentar a ambos partidos a hablar de políticas antes de pelearse por sillones.
El tiempo sigue corriendo. En Aragón, como en Extremadura, la falta de acuerdo tiene consecuencias prácticas sobre la estabilidad de los gobiernos y la capacidad de aprobar presupuestos y ejecutar proyectos. La semana que comienza será determinante para saber si este nuevo intento tiene más recorrido que los anteriores.
