PP y Vox, atascados en Extremadura: Aragón espera la 'ventana de oportunidad' de Feijóo

Garriga advierte de que la evolución de las negociaciones en Aragón depende del PP, mientras Génova pide calma y confía en un acuerdo tras el 15 de marzo

La crisis entre PP y Vox en Extremadura tiene réplica directa en Aragón. El secretario general de Vox, Ignacio Garriga, advirtió esta semana que la evolución de las negociaciones entre ambos partidos dependerá de los movimientos del PP, y citó expresamente Aragón y Extremadura como los dos territorios donde el bloqueo está sobre la mesa. Mientras tanto, en Génova piden "calma" y confían en que se abra una "ventana de oportunidad" en primavera, una vez que pasen las elecciones de Castilla y León del próximo 15 de marzo.

El detonante es la investidura extremeña. La presidenta regional, María Guardiola, llega a la sesión del 3 de marzo sin el apoyo de Vox, que ya le comunicó un "no rotundo" hace una semana. Aunque algunas voces del PP no descartan que los de Abascal quieran forzar una repetición electoral, desde la dirección nacional llaman a la "tranquilidad". Su argumento: hasta el 3 de mayo, fecha límite para investir presidenta, hay tiempo suficiente para explorar un acuerdo. No hay prisa, dicen. O eso aparentan.

La tensión entre ambos partidos lleva semanas alimentándose de reproches públicos cruzados. El PP de Feijóo apostó el lunes por dar un tirón de orejas a Guardiola y a Vox al pedir "discreción" y rebajar el "ruido" mediático. El objetivo declarado era no empañar la campaña de Alfonso Fernández Mañueco en Castilla y León. "Calma", "sosiego" y "tranquilidad" son las palabras que se repiten en el entorno de Feijóo, que pide dejar de "pelearse" en redes y medios para sentarse a buscar "puntos de encuentro".

Desde Vox, el mensaje es diferente. Garriga insiste en que seguirán "con la mano tendida, pero con la firmeza y la coherencia de sus principios", y que será el PP quien marque el ritmo. Para desbloquear la negociación en Extremadura —y por extensión en Aragón— Vox exige "garantías suficientes" de que se va a ejecutar el cambio de políticas que Guardiola prometió en su día y que, a su juicio, no cumplió.

El propio Santiago Abascal no descartó esta semana ni una repetición electoral ni reclamar la salida de Guardiola como condición para reanudar el diálogo, aunque aclaró que ese extremo aún no está sobre la mesa. "Todo es posible, desde un acuerdo de gobierno hasta una repetición electoral", sentenció. Una frase que resume bien el estado de un pulso que, en Aragón, se sigue con atención.

¿Qué pasa si hay repetición electoral? En el PP son conscientes del riesgo. Feijóo ya advirtió en la última Junta Directiva Nacional que, igual que los ciudadanos han castigado al Gobierno de Sánchez, podrían castigar también a quien "no deje gobernar". Un aviso que vale tanto para Extremadura como para cualquier otro territorio donde PP y Vox no logren entenderse, Aragón incluido.

Por el momento no está previsto un contacto directo entre Feijóo y Abascal, pese a que algunos cargos del PP lo señalan en privado como la única vía real para desencallar la situación. La primavera, dicen en Génova, traerá la calma. En Aragón, mientras tanto, se espera.

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