Arancha Royo: "El oro no es solo un objetivo deportivo, es la motivación de levantarme cada mañana"

Tras conseguir el bronce en el Mundial Juvenil de Muay Thai de 2023, Arancha Royo sigue trabajando en la sombra mientras compagina sus estudios con el objetivo de convertirse en campeona del mundo de su disciplina
Arancha Royo durante un combate de Muay Thay
Arancha Royo durante un combate de Muay Thay

Los recientes éxitos de Ilia Topuria en las artes marciales mixtas han vuelto a poner el foco en los deportes de contacto. Su espectacularidad y su dureza esconden un trabajo que solo conocen quienes lo viven de cerca. Porque más allá de la UFC y de los grandes eventos mundiales, los cuadriláteros esconden historias llenas de dedicación. Un ejemplo de ello es Arancha Royo, zaragozana que en 2023 conseguía el bronce en el Mundial Juvenil de Muay Thai, un arte marcial originario de Tailandia y que combina el uso de puños, pies, codos y rodillas.

Incansable en el ring, y durante un día a día que entraña tantas dificultades para combinar su carrera de Derecho con el deporte de alto rendimiento. Porque el bronce no es suficiente para una Arancha que sueña, o más bien vislumbra, cómo se colgará el oro en el futuro.

PREGUNTA: ¿Cuándo comienza tu relación con el Muay Thai?

RESPUESTA: Siempre he sido muy ambiciosa y constante para luchar y cumplir mis sueños. Desde bien pequeña he estado ligada al deporte y empecé entrenando artes marciales mixtas (MMA), lo que me picó el gusanillo por los deportes de contacto. Fue una obligación de mi padre y acabé probando el Muay Thai hace cinco o seis años y ya no he dejado de practicarlo.

¿Por qué Muay Thai y no otro deporte de contacto?

Desde el primer momento que lo practiqué supe que era mi deporte porque me ayudó a mejorar en muchos aspectos de mi vida. Empecé a sacar mejores notas, a mejorar mi comportamiento y mi capacidad de concentración. Aprendí a valorar mucho más las cosas. El Muay Thai me dio y me sigue dando unos valores ejemplares y una forma de vida que no cambiaría por nada. Si volviera a nacer, lo elegiría una y mil veces.

En 2023 conseguiste la medalla de bronce en el Mundial Juvenil y ya hablabas de conseguir el oro. ¿Cómo va ese objetivo?

El objetivo sigue muy presente y seguimos trabajando cada día para conseguirlo. Entrenamos mucho, con constancia y con una buena organización. Para mí es fundamental estructurar los días para poder compaginar los entrenamientos con la carrera de Derecho que estoy cursando y que exige muchísimas horas de concentración y disciplina. No es fácil llevar ambas cosas al máximo nivel, pero cuando tienes claro lo que quieres, aprendes a aprovechar cada momento. El oro no es solo un objetivo deportivo, es la motivación de levantarme cada mañana con ganas de dar lo mejor de mí tanto en el ring como fuera de él.

¿Cómo es esa rutina y qué espacio queda para el Muay Thai?

Compaginar todo es muy difícil, pero se puede hacer estructurando bien los días. No vale solo con entrenar mucho, sino que hay que entrenar bien y aprovechar el tiempo del que dispongo. Normalmente me levanto pronto para ir a clase, volver a casa a comer y prepararme para irme al gimnasio. Primero entreno a los niños y luego me toca entrenar a mí. Cuando termino vuelvo a casa y dedicó el tiempo que me queda a estudiar. La rutina cambia dependiendo de si hay exámenes o una pelea cerca según lo que toque priorizar en cada momento. En definitiva, se resume en equilibrio y disciplina.

Arancha Royo durante un combate de Muay Thai
Arancha Royo durante un combate de Muay Thai

El Muay Thai es un deporte minoritario y que puede no tener recompensas económicas como otros deportes más famosos. ¿Merece la pena tanto esfuerzo y sacrificar tantas cosas de tu vida?

Sí, totalmente. Aunque no sea un deporte bien remunerado económicamente, para mí el Muay Thai vale mucho más por todo lo que me aporta a nivel personal. Me ha enseñado disciplina, respeto, constancia, sacrificio y a no rendirme nunca. Me ha dado un propósito y una forma de vida que me llena. El dinero puede ir y venir, pero los valores, las experiencias y las personas que conoces gracias a este deporte se quedan para siempre.

Aunque en los últimos años la mujer tiene cada vez más presencia en este tipo de deportes, ¿cómo es para una mujer entrenar y practicar un deporte donde los hombres son mayoría?

En mi caso, nunca me he sentido discriminada por ser mujer. Desde que empecé, siempre me han tratado como una más. Cada vez hay más niñas que se animan y eso a mí me alegra muchísimo. Veo más niñas en los gimnasios, en las clases y compitiendo. Ver a otras chicas en el ring motiva a que otras se atrevan a dar el paso. Si con mi ejemplo puedo inspirar a alguna de ellas a empezar y creer en sí misma, yo me siento más que satisfecha.

¿Cómo son esos primeros pasos y qué les enseñas a los niños?

Yo llevo a los niños más pequeños. Lo primero que intento enseñarles son los valores y la importancia de la disciplina, el respeto, el compañerismo y la constancia. Trato de enseñarles el Muay Thai de una forma más divertida y adaptada a su edad para que conforme vayan creciendo puedan aprender más y perfeccionar la técnica. Lo importante es que disfruten del deporte desde el primer momento porque así el aprendizaje va llegando de forma natural.

¿Has pensado en algún momento en cambiar a otra disciplina?

No. Solo tengo un objetivo, que es seguir creciendo en el Muay Thay y llegar lo más lejos posible, aunque también hago peleas en otras disciplinas como kickboxing o K1.

¿Un sueño?

El mundial. Si hablamos del corto plazo, debutar como profesional. Pero si miramos al futuro, solo tengo un objetivo. Conseguir el oro.

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