Zaragoza, capital del ‘team building’ a la carrera con ESIC: 500 empresas y récord histórico
Zaragoza amaneció este domingo con ese frío que corta la cara y despeja las ideas. Aun así —o quizá precisamente por eso— miles de personas se citaron temprano en el CDM La Granja con un objetivo compartido: correr, sí, pero sobre todo correr en grupo.
La XI Carrera de Empresas ESIC convirtió la ciudad en un gran circuito urbano y dejó una estampa difícil de repetir: más de 6.500 participantes, 500 equipos llegados de empresas e instituciones de toda España y una presencia creciente de autónomos, alrededor de 600, que compitieron en una clasificación específica.
La prueba, de 8 kilómetros, volvió a demostrar por qué se ha consolidado como una de las citas deportivas más singulares del calendario zaragozano. No es solo una carrera: es un escaparate de cultura corporativa, de salud y de cohesión interna. El formato obliga a entender el atletismo de otra manera. Aquí no basta con tener piernas. Hay que tener ritmo común.
El sistema por equipos es el corazón del evento. Cada formación está integrada por tres corredores de la misma empresa o institución y para que el tiempo sea válido deben entrar prácticamente juntos: no puede haber una diferencia superior a 10 segundos entre el primero y el último. Eso convierte cada kilómetro en un ejercicio de coordinación: quien va fuerte aprende a esperar y quien va justo encuentra un pequeño empujón moral en el compañero de al lado. En un deporte individual por definición, la carrera introduce una regla que lo cambia todo: la meta no es solo tuya. El ambiente fue el de una ciudad tomada por camisetas de colores, dorsales y grupos que se buscaban antes de la salida como si se tratara de una foto de familia. Hubo equipos masculinos, femeninos y mixtos, y también autónomos que, sin escuadra, corrieron bajo su propia bandera. El resultado fue un pelotón masivo avanzando en bloque por algunas de las calles más reconocibles del recorrido: Cesáreo Alierta, paseo de la Mina, calle Asalto o Echegaray y Caballero, con salida y llegada en el mismo punto. La carrera, además, dejó un mensaje institucional visible. Equipos integrados por representantes públicos —entre ellos el consejero de Sanidad del Gobierno de Aragón y el concejal delegado de Deportes del Ayuntamiento de Zaragoza— se sumaron a la prueba en formato mixto, un gesto simbólico que enlaza con el espíritu del evento: fomentar hábitos saludables en el día a día y trasladar el deporte al entorno laboral como parte de una cultura más amplia. Con esta undécima edición, la Carrera de Empresas ESIC no solo batió su propio listón de participación: reforzó una idea que se repitió en el recorrido y en la meta. En Zaragoza, por un día, la ciudad no corrió por marcas individuales. Corrió por equipos, por compañerismo y por esa sensación —tan poco frecuente— de llegar juntos.

