Tamara Vázquez tras su segundo Ironman: "Está claro que las mujeres no nos retiramos"

2.000 triatletas de todo el mundo llegaban a la isla hawaiana el pasado fin de semana para disputar la prueba, de las cuales 28 eran españolas y solo una, Tamara Vázquez, aragonesa.
Tamara Vázquez en la isla de Kona (Hawai), participando en una carrera Ironman. / HA
Tamara Vázquez en la isla de Kona (Hawai), participando en una carrera Ironman. / HA

Polifacética deportivamente hablando, 15 años en el badminton, 8 en canicross y conoció el Ironman por amor. Sin duda ha nacido con talento, pero el talento sin disciplina, constancia y pasión no lleva a cruzar metas como la de un Ironman, una de las pruebas más exigentes del deporte, que consiste en nadar 3.800 metros, hacer 180 km en bici y terminar con el segmento de 40 km de carrera.

Tamara Vázquez, deportista oscense, consiguió este año en el Ironman de Vitoria su segundo pase al campeonato del mundo de Ironman, que se celebra anualmente en Kona, isla Hawaiana que se corona como la prueba más dura de todos los Ironman que existen, tanto por su climatología como por los recorridos. Presentarse en la línea de salida de Kona es uno de los sueños de todo trialeta, aunque solo unos pocos privilegiados logran el 'slot' que les otorga un dorsal con su nombre.

2.000 triatletas femeninas de todo el mundo llegaban a la isla hawaiana el pasado fin de semana para disputar la prueba, de las cuales 28 eran españolas y solo una, Tamara Vázquez, aragonesa.

La preparación para una prueba de esta magnitud es muy intensa e implica muchas cosas además del entrenamiento, como el descanso, una alimentación correcta ajustada a los entrenamientos y una buena dosis de disciplina y fuerza mental.

Tamara ha dedicado unas 16 horas a la semana a prepararse la meta de Vitoria que la catapultó hasta Kona aunque el año pasado "eran más", este año ha trabajado más enfocada en "reforzar un poco la intensidad haciendo más entrenamientos de calidad en vez de tanto volumen".

Ese trabajo ha tenido una gran recompensa, y es que la deportista ha bajado 45' su tiempo respecto a la prueba del año pasado, logrando una marca de 11 horas y 28 minutos en llevar a cabo las tres disciplinas. Este año el mundial de Kona contaba con una gran novedad, y es que desde 1978 que se lleva celebrando ahí, es la primera vez que era exclusivamente femenino, ya que el mundial masculino se celebró en Niza.

Por ello el ambiente de la prueba tenía algo especial y diferente a otros años, un "ambiente muy dulce y muy bonito, ya que las chicas somos muy competitivas pero a la vez sabemos apoyarnos". Otro de los hitos más significativos de la prueba fue que, por primera vez en la historia, llegaron a meta el 97% de las atletas cosa que, teniendo en cuenta el nivel de exigencia de la prueba y las duras condiciones de la isla no suele pasar. "Está claro que las mujeres no nos retiramos, tenemos una capacidad de aguante y de sufrimiento increíble, yo a veces me quería parar a caminar porque en la carrera no me encontraba bien y yo veía por delante a todas corriendo y decía no, yo no me paro", asegura Tamara.

"En la meta me estaba esperando Joserra para ponerme la medalla, como en los otros tres Ironman, y el sentimiento es de felicidad plena, por los dos, porque él hace un esfuerzo y da lo mejor de él como entrenador (y marido) para que yo disfrute y rinda durante la carrera, y el día de la carrera soy yo la que tiene que cumplir y dar lo mejor de mí". Sin duda una meta especial para los dos porque en Kona se dieron el "si quiero" en la prueba del año pasado.

Tamara se cruzó con el triatlón gracias a su pareja, Joserra Callén, preparador de pruebas Ironman, que le regaló un dorsal para participar en el Ironman de Vitoria cuando aún ni si quiera se había estrenado en las distancias cortas del triatlón. Sin saber casi nadar, nos cuenta que aprendió a nadar "sabiendo que tenía que nadar 3.800 metros, sin técnica ni nada". Este es uno de los motivos por los que la natación es la que más le ha costado, "porque se mejora muy poquito a poco".

Tras recuperarse del Ironman ya tiene en mente sus próximas metas, una de ellas será retomar la temporada de Canicross que se inicia en Teruel en noviembre, una disciplina en la que ha logrado títulos nacionales e internacionales en esta modalidad de running que comparte con dos de sus grandes amores; sus perritas Kona y Diana.