ACS apuesta por los centros de datos en Aragón: "No es una burbuja y durará al menos cinco años"
Juan Santamaría, consejero delegado de ACS, tiene una tesis clara sobre los centros de datos: no es una burbuja y va a durar.
"El boom de los centros de datos va a durar mucho tiempo, independientemente del debate sobre si la inteligencia artificial es una burbuja, que en mi opinión no lo es", afirmó este viernes en la junta general de accionistas del grupo.
Una declaración que llega en un momento en que Aragón se consolida como uno de los cinco emplazamientos que ACS tiene en España para el desarrollo de esta infraestructura, junto a Cataluña, País Vasco, Andalucía y Madrid.
La apuesta de ACS por Aragón no es casual. ACS aterrizó -hace un año- con Benbros Energy para la construcción de un centro de datos con una inversión de 1.254 millones de euros en La Puebla de Alfindén (Zaragoza).
Precisamente, Aragón ya alberga a los centros de datos de compañías como Amazon Web Services en Villanueva de Gállego y tiene comprometidas inversiones por más de 60.000 millones de euros en el sector tecnológico.
ACS está construyendo las infraestructuras que todas esas empresas de inteligencia artificial van a necesitar. Y Santamaría lo tiene claro: "Aunque habrá empresas que ganen y otras que pierdan en la carrera de la IA, nosotros apostamos por la infraestructura."
De 10.000 a 25.000 millones en cinco años
Los números que maneja ACS para este segmento son llamativos. Si la cartera en centros de datos fue de 10.000 millones de euros en 2025, la previsión para 2030 es que alcance los 25.000 millones. Un crecimiento del 150% en cinco años que refleja la magnitud de la apuesta del grupo por este sector.
ACS ya tiene desarrollado el 60% de los 1,7 gigavatios previstos en sus emplazamientos españoles. El resto está en desarrollo en los próximos años, con Aragón como una de las piezas clave del despliegue nacional.
Santamaría fue explícito sobre el horizonte temporal: "Este auge de las inversiones en infraestructuras digitales va a durar al menos cinco años."
Una previsión que da cobertura a todas las inversiones comprometidas en Aragón y que respalda la apuesta del Gobierno de Aragón y del Ayuntamiento de Zaragoza por convertir la comunidad en el principal hub tecnológico del sur de Europa.
La IA no es una burbuja
El consejero delegado de ACS rechazó de forma directa la tesis de que la inteligencia artificial sea una burbuja especulativa similar a la del dot-com de finales de los años 90.
Su argumento es el mismo que utilizan los grandes operadores de centros de datos: independientemente de qué empresas de IA sobrevivan y cuáles no, la infraestructura física que necesitan —energía, refrigeración, conectividad, edificios— es real y necesaria. "Todas estas empresas de IA van a necesitar estas infraestructuras", afirmó.
Es la misma lógica que explica por qué durante la fiebre del oro del siglo XIX los que más ganaron no fueron los buscadores de oro sino los que les vendían picos y palas. ACS vende picos y palas digitales. Y Aragón es uno de sus principales yacimientos.
El posible split y la revalorización bursátil
En la junta general, Santamaría también respondió a los accionistas sobre un posible split —desdoblamiento de acciones para dar entrada a nuevos inversores—.
Las acciones de ACS cotizan actualmente a 137 euros y se han revalorizado más de un 63% desde comienzos de año. El equipo directivo no descarta que la acción se duplique este año. Sobre el split, Santamaría fue cauto: "Lo estamos considerando y si llegamos a una conclusión lo anunciaremos."
El grupo aprobó en la junta todos los puntos del orden del día y reafirmó su apuesta por Abertis —cuyo EBITDA ha pasado de 1.000 millones en 2018 a más de 4.000 millones actualmente— y descartó cotizar en la bolsa americana o excluir de bolsa a su filial alemana Hochtief.
Lo que significa para Aragón
Para la comunidad aragonesa, las declaraciones del consejero delegado de ACS son una señal más de que la apuesta por los centros de datos tiene recorrido real. No es una moda pasajera ni una inversión especulativa. Es infraestructura física que se construye, que genera empleo directo e indirecto y que consolida a Aragón como destino preferente para la inversión tecnológica en España y en Europa.


