Educación financiera para los menores: así les puedes ayudar a comenzar a gestionar sus finanzas
La educación financiera, por fin, se está poniendo sobre la mesa como un tema que tratar desde edades tempranas. Cada vez es más común que en las familias se empiece a compartir el lenguaje y la información económica con los menores, a la vez que los padres buscan las mejores formas de ir generando un colchón de ahorros para su futuro.
Entre tanta información, es necesario conocer los tipos de cuentas y servicios que existen para los menores y cómo usarlos según el objetivo, la edad y la capacidad del menor de gestionar su propia economía.
En muchas familias, hablar de dinero y fomentar el ahorro desde temprana edad en los niños puede ser un primer paso hacia su educación financiera.
CUENTAS, TARJETAS Y BIZUM PARA MENORES
Las entidades bancarias ofrecen productos diseñados específicamente para niños y adolescentes. Con la ayuda de los padres y bajo su supervisión, los hijos pueden empezar a gestionar sus finanzas de forma controlada y desarrollar hábitos financieros responsables desde el principio. ¿Cuándo es mejor abrirle una cuenta a un menor o darle una tarjeta? No existe una respuesta única. Todo dependerá de la situación familiar, las necesidades del niño o adolescente y su nivel de madurez.
Hay dos tipos de cuentas para menores: la cuenta de ahorro y la cuenta corriente. La principal diferencia entre ambas es que la primera es un plan de ahorro, un repositorio en el que los niños y adolescentes (o sus familias) van ahorrando dinero. Pueden ofrecer remuneración, aunque si la tienen suele ser pequeña. Mientras, la cuenta corriente permite más actividad al menor, como sacar dinero, asociar una tarjeta o hacer transferencias, normalmente sin comisiones. Que el menor tenga una cuenta a su nombre es ideal para que comprenda conceptos básicos de economía personal, desde el control de ingresos y gastos hasta la realización de pequeñas transacciones.
No es obligatorio, pero los bancos suelen ofrecer una tarjeta de débito o tarjeta prepago asociada a la cuenta del menor para que pueda realizar pequeños pagos presenciales y online. La edad mínima habitual para poseer una tarjeta es a los 14 años. De cualquier forma, para saber en qué momento se le puede dar una tarjeta a un adolescente es recomendable analizar sus necesidades en cada momento, por ejemplo, para un viaje o estancias en el extranjero.
Para algunos padres, dar acceso a una tarjeta de débito puede ser motivo de preocupación. En este caso, la tarjeta prepago o “tarjeta monedero” es una solución. Este tipo de tarjetas permite a los menores realizar pagos en comercios o retirar dinero de cajeros, pero solo hasta el saldo que los padres hayan cargado previamente en ella, lo que otorga un control total sobre la cantidad disponible.
Cuando se trata de micropagos, la herramienta estrella es Bizum. Ahora cada vez más entidades bancarias cuentan con Bizum para menores, una versión controlada disponible generalmente a partir de 14 años. Es una gran oportunidad para que los jóvenes realicen sus primeros pagos dentro de los límites fijados por los padres. Además, aporta una solución inmediata para los gastos compartidos que se dan en diferentes situaciones, como excursiones y viajes cortos o salidas con los amigos. De esta forma, los adolescentes pueden empezar a realizar pequeñas transacciones en entornos controlados, favoreciendo su aprendizaje en un entorno digital.
LA BANCA DIGITAL PARA PADRES E HIJOS
Ibercaja pone a disposición de las familias el servicio Portucuenta, que permite a los jóvenes de 14 a 17 años realizar sus primeras operaciones bancarias, como hacer Bizum o pagar con tarjeta, bajo la supervisión de sus padres. Con este servicio personalizado de Ibercaja, los adolescentes ganan autonomía y pueden comenzar a dar sus primeros pasos financieros.
Además, Portucuenta es una herramienta de educación financiera para ayudar a los adolescentes a empezar a administrar su dinero, siempre con sus padres como administradores y supervisores. Estos últimos deciden qué operaciones puede hacer cada uno de sus hijos, así como los importes máximos, ajustando la configuración fácilmente desde su banca digital siempre que lo necesiten. Para un mayor control, los padres pueden configurar alertas para recibir notificaciones, por ejemplo, si sus hijos reciben un cargo superior a un importe concreto o si su saldo es inferior a una determinada cantidad.


