Jacobo Ramírez, experto en cooperación transfronteriza: "El tren será el futuro del Pirineo"

La Agrupación Europea de Cooperación Territorial Pirineos-Pyrénées impulsa desde Jaca proyectos clave de movilidad, desarrollo económico y sostenibilidad para convertir la frontera en una oportunidad compartida entre Aragón y el sur de Francia.

Para quienes no estén familiarizados con las siglas, ¿qué es exactamente una AECT y cuál es su misión principal?

Una AECT (Agrupación Europea de Cooperación Territorial) es una entidad jurídica creada bajo el amparo de la Unión Europea para facilitar la cooperación transfronteriza. No somos solo un foro de debate, sino una entidad pública con capacidad para gestionar presupuestos, licitar obras y ejecutar proyectos directos.

Nuestra misión es simplificar la cooperación entre Aragón, los Altos Pirineos y los Pirineos Atlánticos, eliminando las trabas burocráticas que a veces supone trabajar entre dos países distintos.

¿Quiénes forman parte de esta agrupación y cómo se organiza su dirección?

La AECT Pirineos-Pyrénées es la suma de fuerzas de cuatro socios principales, dos españoles y dos franceses: el Gobierno de Aragón, la Diputación Provincial de Huesca, el Consejo Departamental de Altos Pirineos y el Consejo Departamental de Pirineos Atlánticos. Funcionamos con una presidencia rotatoria cada dos años para asegurar que todas las sensibilidades y territorios lideren la estrategia común.

Recientemente ha habido un cambio de liderazgo, ¿quién ostenta la presidencia actualmente?

Siguiendo nuestro principio de alternancia, el pasado 18 de diciembre de 2024 la presidencia pasó de Aragón a Francia. Actualmente, el presidente es Clément Servat, representante del Consejo Departamental de Pirineos Atlánticos, quien toma el relevo de Octavio López (Gobierno de Aragón).

Bajo su presidencia, y junto a los vicepresidentes de las otras tres entidades, se seguirá impulsando proyectos clave como la vialidad invernal, el túnel de Bielsa y la promoción turística conjunta.

¿Dónde se encuentra la sede y qué importancia tiene la oficina física en el territorio?

Nuestra sede operativa está en Jaca, un punto estratégico que simboliza el corazón de los Pirineos centrales. Desde allí, un equipo técnico binacional trabaja diariamente. Tener una sede física en el territorio nos permite estar cerca de los valles, de sus alcaldes y de sus ciudadanos, asegurando que la cooperación europea no sea algo lejano que se decide en Bruselas, sino algo que se vive y se siente en cada puerto de montaña.

Desde un punto de vista estratégico y de cooperación, ¿cómo definiría el “espíritu” de la AECT?

El espíritu de la AECT es el de la vecindad activa. Más que una estructura administrativa, somos una herramienta para que la frontera deje de ser una cicatriz y se convierta en una costura. Hoy, los habitantes de Aragón, Altos Pirineos y Pirineos Atlánticos se reconocen más como socios que como vecinos distantes; hemos normalizado que los problemas de un lado tienen soluciones compartidas en el otro.

¿Es la montaña una muralla o un punto de encuentro?

La orografía es un desafío, no un impedimento. Gracias a la AECT, hemos pasado de ver la montaña como una barrera física a entenderla como nuestro patrimonio común.

La gestión conjunta de túneles y puertos no busca ‘vencer’ a la montaña, sino integrarla en la vida diaria de nuestras comunidades de forma segura y fluida.

En cuanto a la conexión ferroviaria Pau-Canfranc, ¿en qué punto nos encontramos para que el tren vuelva a ser el cordón umbilical entre el Bearne y Aragón? ¿Qué impacto económico y ecológico real tendrá esta conexión?

Estamos en una fase de convergencia técnica y voluntad compartida. Es un proyecto de enorme complejidad logística, pero la coordinación entre el Gobierno de Aragón, la Región de Nueva Aquitania y los Estados es constante. La reapertura es el pilar de nuestra movilidad sostenible. El tren es la alternativa más eficiente para reducir la huella de carbono en el transporte de mercancías por el Pirineo Central. Además, revitalizará los valles, convirtiendo a Canfranc y Pau en nodos logísticos y turísticos de primer orden internacional.

Hablando de economía y turismo, ¿cómo se trabaja para que un visitante vea el Pirineo como un único dominio “Pirineos-Pyrénées”?

La montaña no entiende de banderas. Nuestra marca única Pirineos-Pyrénées busca que el turista internacional identifique el Pirineo como una unidad de excelencia. Promocionamos el esquí, el senderismo y el termalismo como un producto global, facilitando que el visitante pueda disfrutar de un forfait o una ruta senderista que cruce la frontera sin fricciones administrativas.

¿Qué proyectos están impulsando para que los productores locales y las pequeñas empresas de ambos lados colaboren?

Actualmente lideramos un proyecto de agroalimentación entre los Pirineos, el proyecto FORALIMENTA (Formación a la Alimentación), donde fomentamos los llamados ‘circuitos cortos’. Si un productor de queso en el Bearne y uno en el Valle de Tena colaboran, ambos ganan. La AECT actúa como puente para que las ferias, mercados y redes comerciales locales tengan una escala mayor, fortaleciendo el tejido económico rural que frena la despoblación. En este proyecto participamos activamente, por ejemplo, en el Salón de la Agricultura de París y en el Salón Regional de Tarbes.

En materia de cultura y sociedad, ¿cómo ayuda la AECT a preservar este patrimonio común frente a la globalización?

Nuestra cultura es un espejo. El pastoreo, las danzas y la gastronomía tienen raíces comunes. Proyectos como la valorización de los Caminos de Santiago o las rutas pastoriles demuestran que nuestra historia está entrelazada. La cooperación transfronteriza es el mejor guardián de esta identidad pirenaica única en Europa.

¿Existen programas que fomenten que los jóvenes de Huesca, Tarbes o Pau vean su futuro laboral dentro de este espacio transfronterizo?

El éxito real será que un joven de Tarbes vea natural buscar prácticas en Zaragoza, o que un estudiante de Huesca se sienta cómodo trabajando en Pau. Trabajamos en el reconocimiento de competencias y en programas de intercambio para que el Pirineo sea, para ellos, un espacio de oportunidades y no de límites.

Emergencias y clima son dos ejes clave en el Pirineo. ¿Cómo es la coordinación entre los equipos de ambos países?

La seguridad no puede esperar a protocolos diplomáticos lentos. En pasos como el túnel de Bielsa-Aragnouet, la coordinación es total y automática entre el departamento de Altos Pirineos y el Gobierno de Aragón. Los servicios de emergencia de ambos lados entrenan juntos y hablan el mismo lenguaje técnico; en una emergencia, somos un solo equipo trabajando para salvar vidas.

¿Es la cooperación transfronteriza la única vía real para salvar el ecosistema compartido?

El clima no se detiene en la aduana. El retroceso de los glaciares o la gestión del agua nos afectan por igual. Solo a través del Observatorio Pirenaico del Cambio Climático (OPCC) podemos generar datos científicos compartidos para adaptar nuestras economías y proteger nuestra biodiversidad. Es un desafío global que abordamos con soluciones locales y unidas.

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