José Elías, dueño de 300 supermercados de La Sirena: "Me quedan 30.000 euros de beneficio e invierto 300.000 euros en cada súper"
José Elías no es de los empresarios que se esconden detrás de memorias anuales y notas de prensa.
El fundador y propietario de La Sirena, la cadena de supermercados de congelados con casi 300 tiendas por toda España, volvió esta semana a hacer lo que le ha convertido en una figura singular en el mundo empresarial español: abrir sus cuentas en público, con números concretos, y explicar lo que hay detrás de cada euro de beneficio.
Lo hizo en X —la red social antes conocida como Twitter— y el mensaje no tardó en viralizarse. "Invierto 300.000 €. Contrato a cuatro personas. Sé que una de cada diez tiendas acabará cerrando. Y que, de media, el 7% de los empleados estará de baja (y seguiré pagando sus sueldos). Cuando lo explicas así, muchos entienden el riesgo", escribió Elías. Una radiografía de la realidad empresarial que, en pocas líneas, resume lo que los libros de economía explican en cientos de páginas.
Los números de La Sirena, uno a uno
Cada supermercado La Sirena requiere una inversión inicial de 300.000 euros. A cambio, genera de media unos 30.000 euros de beneficio anual. Un 10% de retorno que, visto así, puede parecer modesto. Pero Elías invita a hacer la multiplicación completa: 300 tiendas por 30.000 euros de beneficio cada una son 9 millones de euros al año.
Ahí es donde, según el empresario, llega la incomprensión. "Entonces te sueltan: ¿Para qué necesitas ganar tanto dinero?", relató. Y su respuesta es la que ha generado más debate: "Pues para poder asumir 300 inversiones de 300.000 €, gestionar 1.200 personas y resolver 300 problemas distintos cada día. Detrás de cada euro de beneficio hay riesgo, estrés y decisiones difíciles".
La aritmética es inapelable. Esos 9 millones de beneficio agregado no son dinero que Elías ingrese en su cuenta personal y olvide. Son el colchón que financia nuevas aperturas, cubre las tiendas que no funcionan —una de cada diez, según sus propias cifras— y sostiene una estructura de 1.200 empleados repartidos por 300 localidades de España.
El coste oculto: bajas, cierres y riesgo real
Uno de los datos que más llama la atención del mensaje de Elías es la referencia a las bajas laborales. Un 7% de la plantilla de media está de baja en cualquier momento dado. Con 1.200 trabajadores, eso supone cerca de 84 personas que no están en sus puestos pero cuyos salarios —o parte de ellos— siguen corriendo a cargo de la empresa durante los primeros días. Es un coste que el cliente no ve cuando entra a comprar sus filetes de merluza o sus croquetas, pero que el empresario gestiona cada semana.
A eso se suma que una de cada diez tiendas acaba cerrando. En un modelo de 300 supermercados, eso implica asumir que aproximadamente 30 de ellos no van a funcionar. Cada cierre es una inversión de 300.000 euros que no se recupera, o que se recupera solo parcialmente. Es el precio del riesgo, y Elías no lo oculta.
"No tienen ni idea de lo que cuesta mantener esto en pie"
La reflexión final del empresario fue la más personal y, probablemente, la más polémica. "Cuando alguien dice que los empresarios ganamos demasiado, yo pienso lo mismo siempre: no tienen ni idea de lo que cuesta mantener todo esto en pie", afirmó.
Es un argumento que divide. Hay quien lo lee como una reivindicación legítima del riesgo empresarial y quien lo interpreta como una defensa corporativa ante el debate sobre salarios y distribución de la riqueza. Lo cierto es que Elías ha optado por una vía que pocos empresarios de su tamaño eligen: la transparencia numérica. Dar los datos, explicar la estructura de costes y dejar que cada uno saque sus conclusiones.
No es la primera vez que lo hace. Hace unos días explicó públicamente que, pese a aparecer en los rankings de Forbes, su cuenta bancaria personal tiene menos de 300.000 euros, porque reinvierte prácticamente todo en sus negocios.
Y hace un año se fue a pescar bacalao al Círculo Polar Ártico con su equipo de La Sirena, a dos grados bajo cero, para conocer de primera mano el proceso que termina en los lineales de sus tiendas.