Por qué el pescado que compras podría encarecerse pronto y qué piden las pescaderías para evitarlo

Fedepesca alerta de que la situación geopolítica puede disparar los precios del pescado y reclama adelantarse bajando el IVA del 10% al 0%, como permite la normativa europea.

El pescado fresco paga en España un IVA del 10%. Las pescaderías tradicionales quieren que baje a cero, y lo quieren ahora, antes de que la situación geopolítica internacional provoque una subida de precios que acabe repercutiendo en la cesta de la compra de las familias aragonesas y del resto del país.

La Federación Nacional de Asociaciones Provinciales de Empresarios Detallistas de Pescados y Productos Congelados de España, conocida como Fedepesca, ha lanzado esta semana una reclamación formal al Gobierno en ese sentido, respaldada por datos de recaudación tributaria que, según la federación, dejan sin argumentos a Hacienda para no actuar.

Un año de precios contenidos que puede cambiar pronto

El punto de partida de la reclamación es un dato positivo: durante 2025, la inflación de los productos de pesca se mantuvo por debajo de los principales indicadores de referencia. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, el IPC general fue del 2,9%, el IPC de los alimentos en general del 3% y el IPC de los alimentos sin elaboración alcanzó el 6%. Los productos del mar se comportaron mejor que todos esos indicadores, lo que supuso un alivio para las familias que tienen el pescado como parte habitual de su dieta.

Ahora bien, Fedepesca advierte de que ese comportamiento «se puede ver afectado» por la actual situación geopolítica. La guerra de Irán y sus consecuencias sobre el transporte marítimo, los combustibles y las cadenas de suministro globales son el telón de fondo de una previsible escalada de precios que el sector quiere anticipar antes de que llegue a los mostradores de las pescaderías.

La reclamación, en ese sentido, tiene una lógica preventiva: actuar ahora, cuando los precios todavía están contenidos, y no esperar a que el encarecimiento ya sea un hecho consumado.

El argumento de la recaudación: Hacienda no puede decir que no tiene margen

El argumento más sólido que esgrime Fedepesca es el de la recaudación. Hacienda ingresó 1.936 millones de euros más de lo previsto en IVA de alimentos hasta noviembre de 2025, batiendo récords de recaudación general. Para la federación, esa cifra cierra la puerta a uno de los argumentos más habituales contra las bajadas de impuestos: que el Estado no puede permitírselo.

"No existen excusas para no bajar los impuestos y ayudar a las familias y empresas a capear la previsible escalada de precios", afirman desde Fedepesca. Con las arcas del Estado en niveles récord de recaudación en este capítulo, la negativa a reducir el IVA de los alimentos se convierte, a ojos del sector, en una decisión política, no en una necesidad presupuestaria.

La normativa europea respalda técnicamente la petición. En la Unión Europea está permitido aplicar un tipo del 0% al IVA de los alimentos, y algunos países ya lo hacen con determinados productos básicos. España no llega a ese extremo con ningún alimento, aunque sí aplicó reducciones temporales durante la crisis inflacionaria de 2022 y 2023.

Por qué el pescado y no otro alimento

La petición de Fedepesca no es genérica. Se centra específicamente en los productos del mar —pescados frescos, congelados y acuícolas— y la justifica en dos argumentos que van más allá de la lógica económica.

El primero es nutricional. La ingesta recomendada de pescado está entre tres y cuatro veces a la semana, según las guías dietéticas. Es un alimento "imprescindible" en la dieta saludable mediterránea, que forma parte de los hábitos alimentarios de muchas familias españolas y aragonesas. Encarecer ese producto o mantener una fiscalidad elevada sobre él tiene un impacto directo en la dieta de los hogares con menos recursos.

El segundo argumento es de política fiscal coherente. Si el objetivo declarado de la administración es promover una alimentación saludable, la fiscalidad debería acompañar ese objetivo. "La alimentación saludable debe ser un derecho de todos los españoles, garantizado con una fiscalidad saludable", sostiene la federación.

Qué significa esto para las pescaderías de Zaragoza

Las pescaderías tradicionales aragonesas, como las del resto del país, llevan años compitiendo en un mercado cada vez más dominado por las grandes superficies. El precio es uno de los factores determinantes en esa competencia, y cualquier encarecimiento de los productos del mar afecta de forma especialmente intensa a los establecimientos más pequeños, donde el margen es más estrecho y la fidelización del cliente depende en gran medida de que el precio sea competitivo.

Una reducción del IVA al 0% permitiría, en teoría, trasladar ese ahorro al precio final y reforzar la posición de las pescaderías de proximidad frente a las grandes cadenas. O, si el precio no baja, mejorar los márgenes de un sector que trabaja con producto perecedero, costes logísticos elevados y una demanda que no crece de forma sostenida.

La respuesta del Gobierno a esta reclamación está por ver. Pero el sector ha dejado claro que, si los precios suben en los próximos meses y el IVA sigue al 10%, la responsabilidad de esa factura no estará solo en los mercados internacionales.

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