Las banderas negras crecen en las playas de Valencia: ¿por qué?
Las playas de la Comunidad Valenciana vuelven a estar en el punto de mira por su deterioro ambiental. El informe Banderas Negras 2025, publicado por la organización Ecologistas en Acción, ha alertado sobre la situación de diversas zonas costeras de la región, otorgando seis distinciones negativas (dos por provincia) que reflejan problemas tanto de contaminación como de gestión inadecuada del litoral.
Este documento, de carácter anual, señala puntos críticos en las provincias de Alicante, Valencia y Castellón, afectando tanto a destinos turísticos de gran afluencia como a espacios naturales protegidos. Cada una de estas provincias ha recibido dos banderas negras: una por vertidos o residuos contaminantes, y otra por prácticas urbanísticas u ordenación territorial perjudicial.
En Alicante, las distinciones se han centrado en la Playa de Levante de Benidorm y en las calas Mosca y Ferris, en el municipio de Torrevieja. La primera, uno de los enclaves turísticos más frecuentados del país, ha sido señalada por vertidos fecales sin el control necesario, especialmente durante temporadas de alta ocupación. El informe también denuncia la falta de transparencia sobre estos episodios y la carencia de medidas correctoras eficaces. En el caso de Cala Mosca y Cala Ferris, el foco está en la presión urbanística que ha llevado a la ocupación de sistemas dunares, provocando una pérdida significativa de biodiversidad y afectando gravemente a hábitats costeros sensibles.
En la provincia de Valencia, los problemas identificados tienen un doble origen. Por un lado, se han detectado acumulaciones de residuos en playas del Parque Natural de la Albufera, provocadas por episodios de lluvias torrenciales (DANA) y agravadas por la inexistencia de mecanismos eficaces de contención. Esto ha resultado en una presencia significativa de plásticos, cañas y escombros en la zona. Por otro lado, la segunda bandera negra no se refiere a un lugar específico, sino a la aplicación de la Ley de Protección y Ordenación de la Costa Valenciana, aprobada en 2023. Según Ecologistas en Acción, esta norma autonómica podría facilitar nuevas construcciones y usos turísticos en áreas anteriormente protegidas, lo que supone una amenaza para el equilibrio ecológico del litoral.
En Castellón, los problemas se reparten entre deficiencias en la red de saneamiento y alteraciones físicas del litoral. En el Grao de Castellón, se han detectado vertidos sin depurar procedentes de la Marjalería, donde aún existen conexiones ilegales a la red de alcantarillado. Esta situación ha motivado la concesión de una de las banderas negras por contaminación. La otra distinción recae en la Playa de la Mar Xica, en Benicarló, donde las actuaciones para modificar el tramo de costa mediante espigones y aportes de arena han tenido un impacto directo sobre humedales y sobre especies protegidas, como el chorlitejo patinegro y la tortuga boba.
El informe 2025 incluye un total de 48 banderas negras en todo el litoral español y resalta que los problemas detectados son similares en distintas comunidades autónomas. La organización advierte de la necesidad urgente de aplicar políticas sostenibles y recuerda que existen soluciones técnicas y normativas para revertir estas situaciones. Además, lanza una crítica al uso privado de espacios del dominio público marítimo-terrestre, subrayando que “lo que es de todas no puede ser apropiado por unos pocos”.


