El fantasma de otra burbuja inmobiliaria: un economista advierte de riesgos sin precedentes

En seis meses se han formalizado préstamos hipotecarios por más de 41.000 millones de euros
La construcción ha cogido impulso, pero no logra satisfacer toda la demanda existente / HOY ARAGÓN
Vista general de las obras de vivienda nueva

El mercado inmobiliario español vuelve a estar bajo la lupa de los analistas económicos. La concesión de hipotecas ha experimentado un fuerte repunte durante el primer semestre del año, lo que ha despertado comparaciones inevitables con la etapa previa a la crisis de 2008. Según los últimos datos de las entidades financieras, en solo seis meses se han formalizado préstamos hipotecarios por más de 41.000 millones de euros, una cifra que no se alcanzaba desde hace quince años. Para encontrar un volumen mayor en el mismo periodo hay que retroceder precisamente hasta 2008, cuando se concedieron más de 52.000 millones, justo antes del estallido de la burbuja inmobiliaria.

Este incremento en la financiación vuelve a poner sobre la mesa la pregunta de si España podría estar acercándose a una nueva burbuja. A pesar del dinamismo en la concesión de créditos, el acceso a la vivienda continúa siendo uno de los grandes problemas estructurales del país. La dificultad no radica tanto en obtener una hipoteca, sino en los elevados precios que alcanzan los inmuebles. La combinación de salarios bajos, precariedad laboral y sobrecualificación laboral hace que para amplios sectores de la población, especialmente los jóvenes, la compra de una vivienda resulte prácticamente inalcanzable.

El problema se agrava en el mercado del alquiler. Las rentas se encuentran en niveles históricos, lo que obliga a muchos hogares a destinar una parte desproporcionada de sus ingresos al pago de vivienda. Según las estimaciones citadas en el análisis económico, una persona joven tendría que destinar más de la totalidad de su salario mensual para poder afrontar alquiler y suministros de manera independiente. Esta situación explica por qué muchos retrasan su emancipación o dependen de compartir piso para poder cubrir los gastos básicos.

Con este panorama, la cuestión es: ¿estamos ante una burbuja inmobiliaria o ante un problema de acceso sin precedentes? Esta ha sido precisamente la reflexión planteada en el espacio económico del programa La Linterna, que ha contado con la participación de Santiago Carbó, catedrático de Economía de la Universidad de Valencia e investigador de la Fundación de Cajas de Ahorros.

El experto matizó que es difícil equiparar la coyuntura actual con la de 2008, ya que las circunstancias no son idénticas. En aquella ocasión, el colapso afectó de forma directa al sistema financiero y derivó en una crisis de gran calado. Sin embargo, Carbó ha advertido de que en estos momentos el mercado residencial vive un "crecimiento muy intenso y casi alarmante" en los precios, lo que limita la capacidad de acceso no solo de los jóvenes, sino también de las clases medias.

El catedrático ha señalado que el verdadero problema no está tanto en conseguir la hipoteca (algo que muchas familias todavía podrían lograr) sino en afrontar cuotas que suponen un endeudamiento prolongado en el tiempo. Ante cifras tan elevadas, la decisión de embarcarse en la compra de una vivienda genera cada vez más reticencias.

Preguntado por si la actual coyuntura puede considerarse la mayor crisis de vivienda de la historia reciente, Carbó ha explicado que "la de 2008 provocó un daño sistémico con graves consecuencias para bancos, familias y administraciones, que se vieron obligadas incluso a rescatar entidades". No obstante, ha subrayado que el problema actual de acceso a la vivienda es "el más agudo de la historia", ya que afecta a un espectro más amplio de la sociedad y compromete la independencia y estabilidad de varias generaciones.

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