Viajar mientras cobras el paro puede salirte muy caro: lo dice el SEPE
Viajar mientras cobras el paro está permitido… pero solo si lo comunicas al SEPE y cumples plazos muy concretos, o te arriesgas a perder la prestación
Con la llegada del verano, es habitual que muchas personas empiecen a planear sus escapadas, vacaciones en la playa o visitas a familiares en otras ciudades. Sin embargo, la cosa cambia para aquellos que están cobrando el paro. Aunque sea muy común hacer un viaje en verano, la ley no contempla el cobro del paro como un periodo de vacaciones. Y según aclara el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), viajar sin avisar puede acarrear una sanción bastante grande.
COBRAR EL PARO NO ES UN PERMISO PARA COGER VACACIONES
La percepción de que el paro da derecho a descansar o viajar como si se tratara de unas vacaciones es errónea. Las personas que reciben esta prestación tienen la obligación legal de estar disponibles para aceptar ofertas de empleo, participar en cursos de formación o acudir a cualquier citación del SEPE. Esto significa que no pueden ausentarse libremente de su localidad habitual sin notificarlo previamente.
No avisar al SEPE de una salida, aunque sea breve, puede ser considerado una infracción grave. Incluso un simple fin de semana fuera del domicilio habitual podría suponer un problema si se recibe una citación y no se acude. La legislación en este aspecto es contundente, durante el cobro del paro, hay deberes que cumplir, y cualquier ausencia debe comunicarse.
¿CUÁNDO PUEDES VIAJAR SIN PERDER LA PRESTACIÓN?
El SEPE sí contempla ciertas excepciones, siempre que el beneficiario cumpla con los procedimientos establecidos. En el caso de viajes dentro de España, se permite un máximo de 30 días naturales al año, siempre que se informe con antelación mediante cita previa. Esta notificación debe realizarse a través de la web del SEPE o en sus oficinas, y debe constar expresamente que se trata de un desplazamiento temporal.
Para salidas al extranjero, las condiciones son más restrictivas. Solo se admiten viajes de hasta 15 días al año y, en estos casos, es obligatorio presentar un formulario de “comunicación de salida al extranjero”. Además, al regresar, se debe acudir de nuevo al SEPE el primer día hábil.
Las consecuencias de no avisar un viaje al extranjero van desde sanciones temporales, suspensión directa de la ayuda, hasta la extinción permanente de la prestación y la obligación de devolver parte o la totalidad del paro recibido.
VIAJES LARGOS O NO JUSTIFICADOS: CONSECUENCIAS DIRECTAS
Cuando el desplazamiento supera los 15 días naturales al año o no se justifica debidamente, la prestación queda suspendida automáticamente. Esto significa que se detiene el pago, aunque no se pierden días de subsidio si se reanuda correctamente tras el regreso. Pero para que eso ocurra, es imprescindible haber notificado previamente la salida, incluso si no se trata de un viaje con fines laborales o de fuerza mayor.


