Espinosa de los Monteros: "Los políticos cambian por presión social; no lideran el cambio"

El exdiputado de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, cambia de perfil y deja la actividad política para emprender un nuevo viaje con la creación de una asociación civil que hable del futuro de España y de sus encrucijadas. Iván Espinosa de los Monteros recala en Zaragoza para una jornada de 'Empresarios sin límites' y conversa con HOY ARAGÓN sobre los retos de la política, de Europa y de la civilización cristiana.
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PREGUNTA. La creación de una nueva asociación abre la puerta a todo tipo de insinuaciones, incluso que sea una plataforma política. ¿Cuál es la hoja de ruta que maneja Iván Espinosa de los Monteros con esta asociación?

RESPUESTA. Veo que España tiene un enorme potencial por delante. Hay muchas oportunidades y cosas que se pueden hacer mejor como país. Por ello, este será un pequeño altavoz desde el cual me gustaría contribuir, desde fuera de la política, a desarrollar ideas pensando en el largo plazo. En el Parlamento, los ciclos políticos son cada vez más cortos: elecciones en Cataluña, en el País Vasco, en Andalucía... siempre se está pensando en el siguiente proceso electoral.

Desde fuera de la política podemos permitirnos pensar en proyectos de largo recorrido: una reforma educativa, del mercado laboral, del sistema fiscal... España tiene una oportunidad enorme con el desarrollo de la Inteligencia Artificial, por ejemplo. Zaragoza, en particular, puede ser un imán para atraer grandes inversiones en centros de datos. Desde la asociación queremos empezar a hablar de todo esto.

Si cuesta tanto cambiar las inercias desde dentro de la administración por su idiosincrasia y por los ciclos electorales, ¿no será aún más complicado hacerlo desde la sociedad civil? ¿No es predicar en el desierto?

Espero que no. Creo que los políticos cambian por presión social; no lideran el cambio, sino que responden a las demandas de la sociedad. Si desde la sociedad civil generamos esa necesidad, los políticos actuarán en consecuencia. No espero que los cambios vengan motu proprio desde la política.

¿Se ha convertido usted en una voz discordante respecto a Vox?

Yo no hablo de Vox.

Pero, si me permite, Vox ha endurecido su discurso político en los últimos meses, tras la salida de responsables como usted y otros tantos. ¿Cree que es acertado?

Creo que la política necesita ideas claras, pero también capacidad de atraer, de sumar. Hay que presentar las ideas de manera que resulten atractivas para el mayor número de personas, no que generen rechazo o división. Hay que buscar lo que nos une, no lo que nos separa. Esa fue siempre mi intención en política.

Aunque la división parece reportar réditos electorales.

Sí, y esa es precisamente la razón de que Sánchez siga gobernando. Zapatero entendió en 2004 que para que no gobernara la derecha había que dividir la sociedad y buscar alianzas con los extremos y con los separatistas, algo que ha causado un gran disgusto a muchos socialistas históricos.

¿Cómo ve usted al Partido Popular de Feijóo y los liderazgos secundarios de Ayuso y Moreno Bonilla?

El PP tiene una gran oportunidad que todavía no ha aprovechado: ocupar un espacio de derecha reformista que apueste por la productividad, el empleo, la seguridad, la ley y el orden, pero sin caer en exageraciones ni caricaturas. España necesita esa derecha moderna.

En el contexto internacional, Europa parece cada vez más irrelevante. ¿Hacia dónde vamos?

Vamos hacia un mundo multipolar, con un bloque compacto como China, que es mucho más que un país: es un continente, un imperio. Frente a eso, Occidente debe redefinirse: dejar de ser un museo del siglo XX y convertirse en un centro de innovación y progreso.

¿Ve con buenos ojos que en Europa cale el discurso del trumpismo?

Depende de a qué nos refiramos. Si hablamos de asumir la responsabilidad de nuestra propia defensa, sí; Europa no puede seguir dependiendo de Estados Unidos. Pero si hablamos de proteccionismo y barreras al comercio, eso sería un error.

Tras la muerte del Papa Francisco, ¿cree que se ha exagerado en la exaltación de su figura?

Está bien reconocer el trabajo de quienes defienden los valores sobre los que se asienta nuestra civilización, que es cristiana. Pero esto no debería ser algo puntual, sino una constante en nuestro día a día.

Usted ha criticado la influencia de la ideología woke. ¿Cree que ha afectado también a la Iglesia?

Creo que la Iglesia tiene una responsabilidad en el ámbito espiritual. Cuando se mete en cuestiones políticas, entra en terrenos más complicados. Mi consejo es que cada uno se dedique a lo suyo.