"El escalafón 1": Aldama señala a Sánchez como cabeza de la trama en el juicio del caso Koldo
Víctor de Aldama señaló este miércoles al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como el número uno de la "banda organizada" a la que él mismo reconoce haber pertenecido.
Lo hizo desde el estrado del Tribunal Supremo, en el juicio que le sienta en el banquillo junto al exministro José Luis Ábalos y su exasesor Koldo García por presuntos amaños en contratos de mascarillas durante la pandemia. Una declaración explosiva que sacudió la jornada política española.
"El escalafón 1": Aldama coloca a Sánchez en la cúpula de la trama
El momento llegó durante una intervención sobre una licencia de hidrocarburos, cuando Aldama decidió aclarar algo que, dijo, quería "dejar una cosa clara". Y lo dejó muy clara.
"El señor presidente Pedro Sánchez está en el escalafón 1; el señor Ábalos en el escalafón 2 porque es el que daba y otorgaba", afirmó el comisionista. Koldo García ocuparía el tercer puesto y él mismo el cuarto. Una jerarquía que coloca al actual jefe del Ejecutivo en la cima de una presunta organización criminal, según el relato de Aldama.
El empresario fue más lejos. Aseguró que a él se le transmitió en todo momento que "todo lo sabía el presidente", y que el propio Sánchez se lo confirmó personalmente en un mitin del PSOE en Madrid en 2019, cuando se acercó a darle las gracias "porque sabía perfectamente lo que estaba haciendo". Una afirmación de enorme gravedad que la defensa de Sánchez —y el propio Gobierno— negarán con toda probabilidad de forma categórica.
Aldama también subrayó la estrecha relación entre Koldo García y el presidente. Según el comisionista, García llamaba a Sánchez "Pedro y no presidente", una señal de la fluidez del trato entre ambos. Y añadió que ministros le cogían el teléfono porque sabían que Koldo "era una persona de Pedro Sánchez", y que fue el propio presidente quien lo colocó en el Ministerio de Transportes "a instancias de Santos Cerdán" al no poder ubicarle en Moncloa.
Mordidas, señoritas y pagos regulares a Ábalos
La declaración de Aldama no se quedó en las acusaciones contra Sánchez. El comisionista reconoció haber pagado comisiones regulares a Ábalos y a Koldo García a cambio de favores en la adjudicación de contratos públicos. Habló de "mordidas" de constructoras que, según le decían, "parte del dinero iba para la financiación del PSOE". Y, en uno de los momentos más llamativos de la jornada, afirmó haber pagado "señoritas para relajarse" al exministro de Transportes.
Ábalos y Koldo García se declaran inocentes y niegan cualquier irregularidad. Ambos se encuentran en prisión provisional desde noviembre pasado. La Fiscalía Anticorrupción sostiene que los tres acusados "convinieron" aprovecharse del cargo ministerial de Ábalos para favorecer contratos a cambio de beneficio económico, en cuantas ocasiones hubiera oportunidad.
La estrategia de Aldama: colaborar para rebajar la pena
Hay un contexto que conviene no perder de vista al valorar las declaraciones de Aldama. El empresario busca apuntalar su colaboración con la Fiscalía para rebajar la petición de siete años de cárcel que pesa sobre él. Es, en la práctica, un testigo que tiene incentivos claros para ofrecer información comprometedora. La defensa de los otros acusados —y previsiblemente también el entorno de Sánchez— apuntarán a ese interés propio como razón para relativizar sus palabras.
Aun así, la declaración ante el Supremo tiene un peso específico que va más allá de la estrategia procesal. Aldama habló también de pagos de 2.000 euros mensuales a un comandante de la Guardia Civil de la UCE 2, la unidad dedicada a la lucha contra el terrorismo yihadista, a cambio de teléfonos desechables para él y para Koldo García. Unos pagos que, según precisó, servían para "paliar deficiencias" de la unidad. Una explicación que, como mínimo, resulta difícil de creer.
Una jornada que marca el juicio y la política española
El juicio del caso Koldo arrancó el pasado 7 de abril y se ha convertido en el proceso judicial más seguido de la legislatura. Las declaraciones de este miércoles elevan la temperatura política a niveles difícilmente sostenibles. Por la mañana, Sánchez descartaba elecciones desde el Congreso y prometía "ocho años más de Gobierno progresista". Por la tarde, Aldama le señalaba como cabeza de una banda criminal desde el Tribunal Supremo.
Dos escenas del mismo día que, juntas, dibujan el momento político más convulso que vive España desde hace años. El Gobierno negará las acusaciones. La oposición las amplificará. Y el juicio continúa.
