España, tercer país con mayor reducción de militares entre las principales potencias

El Gobierno defiende mantener su sistema actual y resalta que cumplirá con el compromiso de gasto militar del 2% del PIB fijado por la OTAN.
Ministra de Defensa, Margarita Robles
Ministra de Defensa, Margarita Robles

España se sitúa como el tercer país de la OTAN que más personal militar ha perdido desde 2014, solo por detrás del Reino Unido e Italia. En estos diez años, el número de efectivos ha pasado de 121.800 a 118.200, en un contexto en el que varios aliados han incrementado sus tropas, como Polonia, que ha más que duplicado su contingente.

El informe anual de la OTAN señala también que España alcanzará este año por primera vez el objetivo de destinar el 2% del Producto Interior Bruto al gasto en Defensa, un compromiso asumido en la cumbre de Cardiff en 2014. El presupuesto ha pasado de 22.600 millones de euros en 2024 a 33.100 millones en 2025, lo que supone un incremento del 43%.

Pese a estos datos, el país arrastra problemas de reclutamiento, especialmente en la escala de tropa y marinería. El presidente del Observatorio de la Vida Militar, Mariano Casado, ha advertido de la escasez de convocatorias frente al número de bajas, así como del impacto negativo de los bajos salarios, que afectan a todas las escalas. Casado subraya que un teniente recién egresado cobra menos que un guardia civil en la misma situación, lo que genera desmotivación y dificulta la retención.

Desde el Ministerio de Defensa se descarta modificar el modelo actual. Durante una visita a Berlín, la ministra Margarita Robles defendió el sistema vigente en España frente a la decisión del Gobierno alemán de recuperar el servicio militar. “Alemania tiene su modelo y España el suyo”, afirmó.

En paralelo, la distribución del gasto también ha variado. En 2014, el 67,3% del presupuesto militar se destinaba a personal. Hoy esa proporción ha descendido a menos del 28%, incluyendo pensiones. En cambio, aumentan las partidas para misiones, equipamiento e infraestructuras.

El aumento del gasto ha generado fricciones con algunos socios del Gobierno. Grupos como Sumar, Esquerra Republicana o EH Bildu han mostrado su rechazo a este incremento, lo que complica la aprobación de los próximos Presupuestos Generales del Estado.

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