España está a un paso de perder la final del Mundial 2030: el estadio de Casablanca asusta al Bernabéu
A 38 kilómetros al norte de Casablanca, en medio de un bosque y rodeado de grúas, crece el estadio que quiere robarle la final del Mundial 2030 al Santiago Bernabéu.
El Hassan II es faraónico en todos los sentidos: 115.000 espectadores de capacidad, 9.000 plazas VIP —el doble que el estadio madridista—, una pantalla LED el doble de grande que la del Bernabéu y un presupuesto que ya supera los 1.000 millones de euros.
Marruecos ha abierto por primera vez sus puertas a los medios de comunicación para mostrar el estado de las obras, y el mensaje de sus responsables no deja lugar a dudas: quieren la final.
Lo que se persibe es un esqueleto colosal que ya tiene un 40% de los asientos completados y que trabaja a pleno rendimiento con 5.000 obreros en obra, una cifra que se duplicará próximamente hasta los 10.000.
El plazo previsto para terminar la construcción es diciembre de 2027, con tiempo suficiente para recibir los partidos del Mundial 2030.
Un estadio diseñado para ganarle la final a España
El Hassan II no es un estadio convencional. Su arquitectura se inspira en el concepto del "moussem", la reunión cultural tradicional marroquí bajo grandes carpas. La cubierta será una estructura translúcida de aluminio en forma de jaima gigante que deja pasar la luz natural, con espacios verdes elevados y jardines interiores a hasta 28 metros de altura. Tres pisos de gradas —22.600, 30.600 y 62.000 asientos respectivamente— que en la práctica equivalen a tres estadios apilados en uno.
El arquitecto del proyecto, Tarik Oualalou, de la firma Oualalou + Choi, fue directo al compararlo con el Bernabéu: "Queremos la final, eso lo sabéis. El Bernabéu es la catedral del fútbol, pero está en medio de la ciudad. Nuestro estadio será mucho más cómodo".
Un argumento que apunta al principal punto débil del coliseo madridista: su ubicación urbana, que complica la logística de un evento como una final de Mundial.
El argumento de las 9.000 plazas VIP
Ahí está la clave de la candidatura marroquí. La FIFA, a la hora de elegir sede para la final de un Mundial, no solo mira la capacidad total del estadio sino las condiciones que ofrece para sus patrocinadores, delegaciones y huéspedes VIP. Y en ese apartado, el Hassan II no tiene rival: 9.000 plazas de hospitality, zonas VIP y VVIP, récord absoluto en la historia del fútbol. El Bernabéu tiene la mitad.
Soussi Yassir, director general adjunto de la Agencia Nacional de Equipamientos Públicos, fue explícito sobre la relación con la FIFA: "Todo lo que piden, lo tienen. La FIFA ama el proyecto. Tenemos una relación continua. Habrá una zona en el estadio especialmente destinada para ellos, unas oficinas para lo que necesiten". Una declaración que, si se confirma, sitúa al Hassan II como rival de máxima seriedad para el Bernabéu.
Más que un estadio: una nueva ciudad
Lo que Marruecos está construyendo en El Mansouria, en el municipio de Benslimane, va mucho más allá de un recinto deportivo. El proyecto ocupa más de 100 hectáreas e incluye autopista, línea de tren, zonas de ocio y servicios.
"Se construirá una zona metropolitana alrededor de él. Se piensa más allá del Mundial", explicó el arquitecto Oualalou. Un legado urbano que recuerda al modelo catarí del Mundial 2022, aunque Yassir fue claro al distanciarse: "Esto no es Qatar. Estamos preparándonos para el Mundial pero también para lo que vendrá después".
El estadio acogerá también de forma permanente a los dos grandes clubes de Casablanca —el Wydad AC y el Raja CA— y a la selección nacional marroquí. No es un elefante blanco pensado para un solo evento, sino una infraestructura diseñada para décadas de uso.
El Bernabéu sigue siendo favorito, pero...
La FIFA no ha tomado todavía ninguna decisión sobre la sede de la final. El Santiago Bernabéu sigue siendo el gran favorito a ojos del organismo internacional, según todas las fuentes consultadas.
Tiene el prestigio, la historia y el simbolismo que una final de Mundial requiere. Pero el Hassan II le está poniendo las cosas difíciles con un argumento que la FIFA difícilmente puede ignorar: es completamente nuevo, está diseñado expresamente para este evento y ofrece condiciones logísticas y de hospitality que ningún estadio europeo puede igualar.
Para España, y para Zaragoza como sede del Mundial 2030, lo que ocurra con la final tiene implicaciones directas. Si la final va a Marruecos, el foco mediático y el impacto económico del torneo se repartirán de forma diferente entre los países organizadores. La competencia por ese partido, el más visto de la historia del fútbol cada cuatro años, acaba de hacerse más intensa.