Lucía Ruiz, víctima de ETA por el atentado a la casa cuartel de Zaragoza cuando era niña: nueva presidenta de la AVT
Tenía pocos años cuando ETA voló la casa-cuartel de Zaragoza. Era el 11 de diciembre de 1987 y la bomba que los terroristas colocaron en el aparcamiento del edificio de la calle Capitán Esponera mató a once personas —cinco de ellas niñas— e hirió a 88 más.
Lucía Ruiz García estaba allí. Lo vivió en primera persona siendo una niña. Casi cuatro décadas después, esa experiencia la ha llevado a la presidencia de la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT), la organización que agrupa y representa a quienes sufrieron la violencia terrorista en España.
La AVT eligió este sábado a Lucía Ruiz García como nueva presidenta en una asamblea general ordinaria celebrada en Madrid. Hasta ahora ejercía como delegada de Aragón en la asociación.
Su elección tiene una carga simbólica especialmente intensa para Aragón: la nueva presidenta de la principal asociación de víctimas del terrorismo de España es aragonesa, y su vínculo con el terrorismo nació precisamente en Zaragoza, en uno de los atentados más devastadores de la historia de ETA en la comunidad.
El atentado que marcó su vida
El de la casa-cuartel de Zaragoza es uno de los atentados más recordados y más dolorosos de la historia del terrorismo en España. ETA colocó un coche bomba en el aparcamiento del edificio donde vivían familias de guardias civiles en el barrio de Las Fuentes. La explosión derribó parte del edificio y causó once muertos, entre ellos cinco niñas que jugaban en el patio. Ochenta y ocho personas resultaron heridas.
Lucía Ruiz estaba entre los afectados. "Cuando has sufrido el terrorismo, sabes que detrás de cada cifra hay una vida rota", afirmó este sábado ante los asociados. Una frase que resume en pocas palabras lo que significa presidir una organización como la AVT: no es un cargo político ni una posición institucional, es el resultado de una herida que nunca cierra del todo y que se transforma en compromiso.
El plan para los próximos dos años
En su intervención ante la asamblea, Ruiz explicó el plan de acción que guiará su mandato de dos años: la defensa de la memoria de las víctimas del terrorismo como eje central. "Somos lo que somos porque nos hicieron serlo, pero somos luchadores, somos valientes, y haremos que las víctimas del terrorismo estén donde tienen que estar, y no donde pretenden llevarnos", afirmó la nueva presidenta.
Su mandato seguirá la estela del trabajo realizado por Ángeles Pedraza, que ha liderado la AVT durante años convirtiéndola en una de las voces más reconocidas en el debate público sobre memoria, justicia y política antiterrorista en España.
La nueva junta directiva que acompaña a Ruiz está formada mayoritariamente por mujeres con larga experiencia en la asociación. Víctor Manuel López Palma, que comenzó su implicación en la AVT como delegado de La Rioja en 2017, será el vicepresidente. Narcisa López Castro, que ya fue vicepresidenta entre 2012 y 2016, asume la secretaría general. Las vocales son Ana Isabel Díaz Delgado, delegada en Asturias desde 2014, y Milagros Valor San Román, vinculada a la AVT desde 2005.
Una presidenta aragonesa para una herida que sigue abierta
El atentado de la casa-cuartel de Zaragoza dejó una marca imborrable en la ciudad. El edificio fue demolido y en su lugar se construyó un parque memorial. Cada año, el 11 de diciembre, Zaragoza recuerda a las víctimas en un acto de homenaje que congrega a familiares, autoridades y ciudadanos. La herida sigue presente en la memoria colectiva aragonesa.
Que la nueva presidenta de la AVT sea una superviviente de aquel atentado y haya ejercido como delegada de Aragón en la asociación es un reconocimiento implícito al papel que la comunidad aragonesa ha jugado en la historia del terrorismo en España y en la lucha por la memoria y la dignidad de las víctimas.
Lucía Ruiz llega a la presidencia con la autoridad moral de quien lo vivió en propia piel y con el compromiso de quien lleva años trabajando desde dentro de la organización.

