Esta fue la primera catedral de Aragón y de España, no es ni el Pilar ni la Seo
La ciudad de Jaca, un pequeño municipio enclavado en el corazón del Pirineo aragonés, fue la primera capital del Reino de Aragón en el siglo XI. Aunque hoy en día se tiende a asociar la capitalidad de Aragón con Zaragoza, Jaca desempeñó un papel crucial en los primeros años del reino, siendo el centro neurálgico del poder político y militar antes de que la capital se trasladara a Huesca en 1096 y, finalmente, a Zaragoza en 1118, tras la conquista por parte de Alfonso I El Batallador.
UN CENTRO DE PODER POLÍTICO Y MILITAR EN EL SIGLO XI
El ascenso de Jaca como capital se remonta a principios del siglo XI, cuando, tras la anexión de los condados de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza por parte de Ramiro I en 1035, el recién formado Reino de Aragón necesitaba una sede para su administración. Jaca, que en ese momento era solo una pequeña aldea, fue elegida como la primera capital del reino. Sin embargo, no fue hasta la llegada de Sancho Ramírez, quien otorgó a la ciudad un Fuero y trasladó allí la sede episcopal del reino, cuando Jaca empezó a adquirir la relevancia que necesitaba para ser considerada el verdadero centro de poder.
Bajo el reinado de Sancho Ramírez, la ciudad creció rápidamente, tanto en población como en importancia estratégica. Para atraer a más habitantes, especialmente extranjeros, se promovió la llegada de colonos franceses, lo que hizo que Jaca se convirtiera en un crisol cultural y comercial.
LA CATEDRAL DE JACA: UN ICONO DEL ROMÁNICO EN ESPAÑA
Una de las principales huellas dejadas por el esplendor de Jaca como capital del reino fue su Catedral de San Pedro, una de las primeras catedrales románicas de toda la Península Ibérica, iniciada en 1077 bajo el mandato de Sancho Ramírez. Este majestuoso edificio, que ha perdurado hasta nuestros días, simboliza la grandeza del Reino de Aragón en su apogeo. La catedral, con sus imponentes bóvedas y su arquitectura única, se convirtió en un referente del arte románico español y marcó el inicio de la expansión de este estilo artístico en toda la región.
Jaca también se benefició de su ubicación privilegiada en el Camino de Santiago, una ruta de peregrinaje que atrajo no solo a fieles, sino también a comerciantes y a nuevos impulsos culturales. Esta conexión con el Camino permitió que el arte románico llegara rápidamente a la ciudad, convirtiéndola en un centro de influencia cultural y artística para toda Aragón.
CRECIMIENTO Y EXPANSIÓN URBANA
El crecimiento de la ciudad fue tan rápido que, a finales del siglo XI, Jaca pasó de ser un campamento militar con un pequeño número de habitantes a una ciudad que albergaba a cerca de mil personas, un número significativo para la época. Debido al rápido aumento de la población, especialmente de extranjeros, el casco urbano de Jaca comenzó a quedarse pequeño, lo que llevó a la creación de nuevos barrios. El Burgo Novo, el primer barrio extramuros de Jaca, fue erigido para albergar a los nuevos residentes, marcando el inicio de la expansión de la ciudad más allá de sus murallas.
Hoy, más de 900 años después, Jaca sigue siendo un pueblo con un gran legado histórico que atrae a miles de turistas cada año, no solo por su belleza natural y su proximidad a los Pirineos, sino también por su importancia histórica como cuna del Reino de Aragón. Con casi 15.000 habitantes en la actualidad, Jaca ha logrado preservar su rica herencia cultural y seguir siendo un símbolo de la identidad aragonesa.
UN REFERENTE HISTÓRICO Y CULTURAL EN EL CORAZÓN DEL PIRINEO
El papel de Jaca como primera capital del Reino de Aragón es un capítulo fascinante de la historia de la región, y su catedral románica sigue siendo un testimonio de la grandeza de su pasado. Aunque en la actualidad Zaragoza y Huesca se llevan la atención como las capitales del reino, Jaca sigue siendo un referente histórico, un lugar donde el legado medieval sigue vivo y palpita en cada rincón de su casco antiguo y sus monumentos.

