Ni burocracia ni juicios express: así acaba este pueblo con los okupas
En muchos municipios españoles la okupación se ha integrado como un factor más del día a día. Sin ir más lejos, en 2024 hubo 16.426 denuncias de pisos okupados, lo que supone un aumento del 7,4% respecto a 2023. Ante un problema tan recurrente, con pocas opciones realmente efectivas que procuren un desalojo, hay un pueblo murciano que se ha tomado la justicia por su mano. Emplea 'trucos' radicales pero efectivos, con el objetivo de devolver la calma y seguridad a su pueblo.
Con apenas 10.000 habitantes, Alguaza (Murcia), este pueblo ha conseguido reducir drásticamente el número de viviendas okupadas mediante un método directo, legal y, sobre todo, eficaz: tapiar las casas cuando los okupas salen. Nada de órdenes judiciales, ni esperas eternas, el truco consiste en levantar un muro de ladrillo y cemento para evitar la entrada del okupa a su nuevo 'hogar'.
UN MÉTODO EFICAZ QUE HA LIBERADO CASI CIEN CASAS EN MURCIA
La estrategia de Alguazas comienza tan pronto como se detecta una vivienda okupada, sobre todo si hay indicios de actividades ilegales o problemáticas, como narcotráfico o cultivo de marihuana. En estos casos, la vigilancia policial se intensifica, pero el procedimiento para recuperar la casa no varía.
El momento decisivo llega cuando los okupas abandonan la vivienda temporalmente. Es entonces cuando se corta el suministro de agua y luz, y se retira la puerta. A cambio, se levanta un muro de ladrillo que sella por completo la entrada. La colaboración de los propietarios es esencial en este proceso, ya que son quienes tienen que dar verdaderamente su consentimiento para realizar esta operación.
Este método no solo ha demostrado su efectividad en términos de recuperación de inmuebles, sino que también ha tenido un impacto positivo en la convivencia vecinal. Al evitar los conflictos directos, las tensiones se reducen, y el municipio transmite un mensaje claro: aquí, la okupación no sale gratis. La sola idea de que una casa puede quedar tapiada de inmediato disuade a muchos de intentar apropiarse de ella ilegalmente.
UN EJEMPLO QUE YA ESTÁ INSPIRANDO A OTROS MUNICIPIOS
La fama del método de Alguazas no ha tardado en extenderse. Cada vez más municipios estudian adoptar esta estrategia como respuesta frente a la okupación, ante la pasividad de los procedimientos judiciales. La clave está en actuar con rapidez y en colaboración con los dueños de los inmuebles, aprovechando cualquier oportunidad en la que los okupas abandonen la vivienda para recuperar el control del espacio.
Además, existen vías legales complementarias que pueden reforzar la lucha contra estas situaciones. Por ejemplo, cuando una comunidad de vecinos sufre las consecuencias de una vivienda okupada, puede actuar judicialmente a través del artículo 7.2 de la Ley de Propiedad Horizontal, que permite denunciar actividades molestas, insalubres o peligrosas.
Para que esta vía tenga éxito, es fundamental recopilar pruebas: denuncias, testimonios, fotografías o incluso actas vecinales que documenten las molestias causadas. En paralelo, también debe demostrarse la inacción del propietario ante la situación. Aunque no sea un camino rápido, sí puede ser eficaz cuando se acompaña de una estrategia comunitaria clara y bien estructurada.

