El plan de Rufián para unir a la izquierda se estrella con los primeros 'no': Bildu, IU y BNG se apartan
El portavoz de ERC arrancará el 18 de febrero una ronda de actos con la izquierda estatal, pero su propuesta ya tropieza con varios rechazos: Bildu reivindica su “proyecto por y para Euskal Herria”, IU pide “menos protagonismo personal” y el BNG se desmarca porque “concurre con sus propias siglas”.
La intención de Gabriel Rufián de aunar a las fuerzas políticas situadas a la izquierda del PSOE ha encallado antes incluso de arrancar su calendario de actos públicos. Desde que laSexta avanzara en exclusiva que el portavoz de ERC comenzará el próximo 18 de febrero una serie de encuentros con líderes de la izquierda —una ronda que se iniciaría con Emilio Delgado, de Más Madrid—, el diputado republicano ha encajado varios portazos que complican su objetivo de construir una alternativa estatal común.
La primera negativa llegó desde EH Bildu. Oskar Matute, en redes sociales, reconoció tener “una gran relación personal y política” con Rufián, pero remarcó que el “proyecto” de su formación es “por y para Euskal Herria y su gente”. Matute añadió que Bildu seguirá “aportando y empujando” para “hacer frente al autoritarismo” y “dignificar la vida de la ciudadanía vasca”, extendiendo ese compromiso “también de las buenas gentes trabajadoras de todo el Estado”, pero sin asumir el marco estatal planteado por el portavoz de ERC.
Sin embargo, el rechazo más contundente en clave estatal lo ha protagonizado Antonio Maíllo, coordinador federal de IU y candidato de Por Andalucía. Maíllo, que recordó que él también se ha “reunido con ERC”, puso el foco en la fatiga del electorado progresista y lanzó una crítica directa al método: “La gente está harta de las telenovelas de la izquierda”. En su mensaje, reclamó un cambio de enfoque: “Lo que falta es diálogo entre la militancia. Menos protagonismo personal y más protagonismo colectivo”.
Otegi lo da por descartado: “No es viable”
El lunes, el secretario general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, elevó aún más el tono al calificar la propuesta de Rufián de inviable. En una entrevista en Euskadi Irratia, afirmó que “no es viable” y dejó claro que “nunca han hablado de esto ni con ERC” ni con su portavoz en el Congreso. Otegi cuestionó que se pongan “intenciones individuales sobre las colectivas”, por “muy loable intelectualmente” que sea el planteamiento, y defendió que la política sigue operando, “desgraciadamente”, en clave de partidos.
En ese marco, recordó la propuesta de Bildu sobre una lista única vasca, que pasaba por asumir que el País Vasco “está formado por siete provincias”, que “tiene derecho a la autodeterminación” y que “el euskera es nuestra lengua nacional”. Una formulación que evidencia el choque de lógicas: Rufián plantea un paraguas estatal; Bildu y Otegi, una prioridad nacional propia.
Varias cosas:
— Gabriel Rufián (@gabrielrufian) February 9, 2026
1) Quien no vea que hay que hacer algo o no ve bien o ya le va bien que no lo haya.
2) Lo que viene no se para con siglas, se para con pueblos.
3) Los tuits, artículos o especulaciones contra mí no van hacer que PP y VOX dejen de sumar 200 diputados.
4) Creer…
El BNG también marca distancia
A los rechazos vascos se sumó este lunes el del BNG. Su portavoz nacional, Ana Pontón, se desmarcó de cualquier integración en una alternativa estatal y lo verbalizó en un desayuno informativo en Vigo: “Lo respetamos, pero el BNG se mueve en otra clave”. Pontón reconoció que las elecciones autonómicas en Aragón dejan elementos que “preocupan”, como el avance de la extrema derecha, pero subrayó que en Galicia “el mapa electoral es muy diferente al estatal”.
Pontón recordó, además, que Vox no obtuvo representación en el Parlamento gallego y reivindicó la naturaleza del BNG como “fuerza gallega, nacionalista, que defiende los intereses de Galicia”. Por eso, avanzó, seguirá “concurriendo” con sus propias siglas “para mejorar la posición” de la comunidad en Madrid.
La respuesta de Rufián: “Más cabeza y menos pureza”
Tras el goteo de declaraciones, Rufián reaccionó con un mensaje en X para “aclarar varias cosas”. Su arranque fue una advertencia: “Quien no vea que hay que hacer algo o no ve bien o ya le va bien que no lo haya”. Y defendió su diagnóstico político con una frase que resume su enfoque: “Lo que viene no se para con siglas, se para con pueblos”.
Rufián también rechazó que las críticas internas cambien el escenario de bloques: “Los tuits, artículos o especulaciones contra mí no van hacer que PP y VOX dejen de sumar 200 diputados”. Y remató con una idea dirigida a las fuerzas nacionalistas y territoriales: “Creer que el fascismo se va a parar en la frontera de tu sede o de tu nación porque vota diferente es magia negligente”.
En su texto, planteó preguntas sobre el sentido de la suma parcial y pidió un cambio de actitud: “Más cabeza y menos pureza”. “¿De qué sirve llegar al Congreso con dos, tres o cuatro diputados más si el Ministro del Interior va a ser Abascal?”, escribió, antes de insistir: “¿No vale la pena intentar hacer algo diferente para frenarlo?”.
Y, en un cierre con tono irónico, negó que esté preparando una “gira”: “Además, añade que giras las hacen “los Rolling Stones”” y avanzó que solo hablará con quien le llame “para hablar de lo que hay y de lo que viene”. “Por todos y contra nadie”, concluyó.
A falta de que arranque su ronda el 18 de febrero, el plan de Rufián ya deja una conclusión evidente: la unidad a la izquierda del PSOE choca con identidades políticas consolidadas, estrategias territoriales y una desconfianza creciente hacia los liderazgos personalistas. El proyecto existe como idea; de momento, no como alianza.