El grisú: el peligroso gas que provocó una explosión en Asturias y mata a los mineros
El gas grisú es un peligro constante en la minería subterránea, especialmente en explotaciones de hulla como las de Asturias y León. Se trata de una mezcla de metano con otros gases que, en determinadas condiciones, puede provocar explosiones o causar asfixia en los trabajadores. Su naturaleza inodora e incolora hace que su detección dependa completamente de dispositivos específicos, lo que incrementa el riesgo en las labores mineras.
Este lunes, una explosión en la mina de Cerredo, ubicada en el suroeste de Asturias, resultó en la muerte de cinco trabajadores y dejó otros cuatro heridos. Aunque la investigación sobre las causas del incidente sigue en curso, los expertos señalan al grisú como posible detonante. Este tipo de accidentes no son nuevos en la minería española, ya que este gas ha estado involucrado en algunos de los peores desastres mineros del país.
Características y riesgos del grisú
El grisú se genera de forma natural durante la formación del carbón y se libera progresivamente en las minas. Su peligrosidad radica en dos factores principales: su capacidad de provocar explosiones y su efecto asfixiante. Cuando el gas se acumula sin una adecuada dispersión, puede formar bolsas que, si alcanzan concentraciones de entre el 5% y el 15%, pueden detonar con una chispa o una superficie caliente.
Además del riesgo de explosión, el grisú desplaza el oxígeno en el ambiente, lo que puede provocar pérdida de consciencia en pocos segundos si se inhala en grandes cantidades. Por esta razón, la seguridad en las minas depende en gran medida de sistemas de ventilación eficaces y de la utilización de equipos de detección de gases.
Medidas de prevención
Para minimizar los riesgos asociados al grisú, las minas cuentan con diversas medidas de seguridad. Entre ellas destacan los sistemas de ventilación que garantizan la circulación del aire y la dispersión del gas, así como los grisuómetros, que permiten medir la concentración de metano en tiempo real. Estos dispositivos alertan a los trabajadores sobre posibles peligros, permitiéndoles reaccionar de manera oportuna.
Otro procedimiento es la desgasificación, que consiste en perforar la roca antes de la extracción del carbón para liberar el metano de manera controlada y evitar emisiones repentinas. Además, los mineros disponen de equipos de emergencia que les proporcionan oxígeno durante aproximadamente 30 minutos en caso de contaminación del aire, lo que puede ser crucial para su supervivencia.
El grisú ha sido responsable de numerosos accidentes mineros en España. Uno de los más graves ocurrió en 1995 en el pozo San Nicolás, donde catorce mineros perdieron la vida. En 2013, otro incidente en León dejó un saldo de seis fallecidos. Estos episodios evidencian la peligrosidad de este gas y la necesidad de mantener estrictos protocolos de seguridad en las explotaciones mineras.


