La historia detrás del 20N y el fin del franquismo: el inicio de una nueva etapa

Este 20 de noviembre se cumplen 50 años de la muerte de Franco y el comienzo de la democracia
Franco toma juramento del Príncipe Juan Carlos de Borbón, al que ha designado como su sucesor en la jefatura de Estado ante las Cortes. Era el 23 de julio de 1969. / EP
Franco toma juramento del Príncipe Juan Carlos de Borbón, al que ha designado como su sucesor en la jefatura de Estado ante las Cortes. Era el 23 de julio de 1969. / EP

A las 04.58 de la madrugada del 20 de noviembre de 1975, se emitió por primera vez una frase que marcaría para siempre la historia reciente de España: "Franco ha muerto. Franco ha muerto. Franco ha muerto". El mensaje, difundido por Europa Press, ponía fin a casi cuatro décadas de dictadura y abría una etapa cuyo alcance nadie podía prever todavía, aunque desembocaría en la actual democracia establecida por la Constitución de 1978.

Los problemas de salud del dictador venían arrastrándose desde hacía más de un año. En julio de 1974, Franco ingresó en el Hospital Gregorio Marañón para tratarse una flebitis, un aviso que anticipaba el deterioro que vendría después. Tras participar en los actos del 12 de octubre de 1975, un enfriamiento agravó su estado. Al día siguiente, los medios ya señalaban que la gripe podía comprometer órganos vitales, entre ellos el corazón. 

El 24 de octubre, el Gobierno difundió un parte médico con un diagnóstico abiertamente preocupante. La maquinaria institucional empezó entonces a activarse para lo que se preveía inminente: el ministro de Información y Turismo, León Herrera Esteban, sería el encargado de comunicar oficialmente la muerte a través de la radio y la televisión; el presidente del Gobierno, Carlos Arias Navarro, dirigiría un mensaje solemne a los españoles; y el Consejo del Reino asumiría temporalmente la Jefatura del Estado. Se anunciaba también que la capilla ardiente se instalaría en el Palacio de El Pardo, que Franco sería enterrado en el Valle de los Caídos y que, acto seguido, Juan Carlos de Borbón sería proclamado rey en las Cortes.

Pero el desenlace del 20N había empezado a fraguarse mucho antes. La continuidad del Régimen tras su muerte fue una obsesión para Franco, que dejó su plan expresado con una de las frases más repetidas de su trayectoria: "Todo ha quedado atado y bien atado", pronunciada en su mensaje navideño de 1969. Ese mismo año, el dictador designó al infante Juan Carlos, "a título de rey", como su sucesor, argumentando que reunía las condiciones necesarias y había mostrado lealtad a las instituciones franquistas.

El plan, sin embargo, sufrió cambios inesperados. En 1973, Franco separó la Jefatura del Estado de la presidencia del Gobierno y nombró al almirante Luis Carrero Blanco como jefe del Ejecutivo, con la previsión de que se convirtiera en el garante del franquismo tras su muerte. Pero el atentado de ETA del 20 de diciembre de 1973, que acabó con la vida de Carrero, alteró todas las previsiones y reforzó a los sectores inmovilistas del Régimen. Fue entonces cuando Franco eligió a Arias Navarro, conocido por muchos como "más franquista que Franco".

El deterioro definitivo del dictador llegó en otoño de 1975: un infarto el 14 de octubre, la extremaunción el 25 y un prolongado esfuerzo médico por mantenerlo con vida mientras se resolvían formalmente los últimos trámites de poder. Juan Carlos asumió interinamente la Jefatura del Estado el 30 de octubre y juró como rey el 22 de noviembre, dos días después del fallecimiento.

La muerte de Franco dividió al país. Mientras una parte de la sociedad, especialmente la que había vivido el exilio, recibió la noticia con esperanza de cambio, otra guardó luto, como reflejaron las largas colas ante la capilla ardiente. El funeral reunió a figuras internacionales como Augusto Pinochet o Imelda Marcos. En 2019, los restos del dictador serían exhumados del Valle de los Caídos.

Arias Navarro sería cesado apenas siete meses después por decisión de Juan Carlos I, que nombró a Adolfo Suárez el 3 de julio de 1976, una de las primeras decisiones clave del proceso que llevaría a la Transición.

Cincuenta años después, el 20N sigue siendo el punto de inflexión que marcó el paso de la dictadura a la democracia. Un día en el que España contuvo la respiración, consciente de que la historia acababa de cambiar de rumbo.

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