La AEMET alerta a España y a zonas concretas de Aragón, Navarra y Castellón: llega el día más anómalo de 2026
España encara los próximos días con un escenario meteorológico poco habitual para el tramo final del invierno. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha alertado de un ascenso notable de las temperaturas que afectará de forma especial a zonas muy concretas de Aragón, Navarra -valle del Ebro- y Castellón.
El invierno se despide este año con un comportamiento atmosférico más cercano a la primavera que a los últimos días de febrero. Según la previsión oficial, durante esta tarde continuarán las precipitaciones en el extremo norte peninsular, con nevadas en el Pirineo a partir de unos 1.000 metros de altitud, mientras que el viento soplará con rachas muy fuertes en el noreste.
A partir del viernes, sin embargo, el panorama cambiará de forma notable. El sol comenzará a imponerse en buena parte del país, también en el valle del Ebro, en las comunidades de Navarra y Aragón, aunque con presencia de bancos de niebla en zonas del interior. El giro más llamativo llegará con el termómetro.
Las temperaturas máximas iniciarán un ascenso progresivo que dejará valores inusualmente altos para la época. En los últimos días ya se han registrado más de 20 grados en el Mediterráneo, especialmente en Castellón y Valencia, e incluso cifras cercanas a los 27 ºC en puntos de Murcia, registros más propios de abril que de febrero.
El riesgo silencioso: lluvia sobre nieve
Esta subida térmica no llega sola. La Agencia Estatal de Meteorología advierte de que cuando llueve sobre la nieve acumulada durante episodios anteriores, se acelera su fusión. Ese proceso implica un aporte adicional de agua a los cauces fluviales, especialmente en zonas de montaña.
En territorios como el Pirineo aragonés, donde la cota de nieve ha subido rápidamente durante los últimos temporales —llegando en algunos momentos a situarse por encima de los 2.000 metros—, el deshielo en cotas medias ya ha comenzado.
Si las temperaturas suaves previstas para el fin de semana se consolidan, este fenómeno podría repetirse e intensificarse, incrementando el caudal de ríos que ya bajan crecidos tras semanas de lluvias persistentes.
Embalses al alza y desembalses preventivos
El actual contexto hidrológico contrasta con el de inviernos recientes marcados por la sequía. El tren de borrascas de las últimas semanas ha impulsado la reserva hídrica hasta niveles muy superiores a la media de la última década.
El volumen almacenado en los embalses ha experimentado uno de los mayores incrementos semanales desde que existen registros, con miles de hectómetros cúbicos añadidos en apenas siete días. En algunos grandes sistemas hidráulicos del país, como La Serena o Alcántara, ya se han abierto compuertas, una imagen que no se veía desde hace años.
Predicción el resto de la semana
— AEMET (@AEMET_Esp) February 19, 2026
Esta tarde: precipitaciones en el extremo norte peninsular; nieve en Pirineos cota 1000 m.
Hoy y mañana, rachas de viento muy fuertes en el noreste peninsular y Baleares. Temporal marítimo en Galicia, Cantábrico y litoral catalán y balear.
(1/2) pic.twitter.com/ZSE1sMJ8th
Más de medio centenar de embalses han alcanzado el 100% de su capacidad, especialmente en cuencas del suroeste y del norte. Ante la proximidad de la temporada habitual de deshielo —que suele intensificarse entre marzo y abril—, en varios sistemas hidráulicos se están realizando desembalses controlados para mantener márgenes de seguridad.
Abundancia de agua… pero no fin de la sequía
Aunque la fotografía actual es de abundancia hídrica, los expertos insisten en que este escenario no elimina el problema estructural de la sequía en España. Organizaciones ecologistas han advertido recientemente del desgaste de parte de la infraestructura hidráulica, especialmente en presas construidas a mediados del siglo pasado, donde compuertas y sistemas metálicos pueden acusar el paso del tiempo.
Mientras tanto, la anomalía térmica prevista para estos días vuelve a evidenciar la volatilidad del patrón meteorológico. Febrero se despide con ambiente templado, cielos más despejados en muchas zonas de Aragón y un deshielo adelantado que obligará a vigilar ríos y embalses en varias comarcas.
Un invierno que, una vez más, deja imágenes poco habituales y mantiene en alerta a los territorios pendientes del comportamiento del agua.