Sumar es herido de muerte y la izquierda plantea una nueva coalición con otro nombre

Sumar ya no es un instrumento capaz de unir al conjunto de fuerzas progresistas y se propone empezar a construir una nueva coalición electoral
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El coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, da por muerto Sumar / EP

La izquierda a la izquierda del PSOE entra en una nueva fase de debate interno. Izquierda Unida considera “evidente” que Sumar ya no es un instrumento capaz de unir al conjunto de fuerzas progresistas y propone empezar a construir una nueva coalición electoral, con una marca distinta a la de cualquiera de los partidos que la integren.

La idea aparece en el borrador del informe político del coordinador federal de IU, Antonio Maíllo, que será debatido en la Coordinadora Federal del partido.

Una izquierda con proyecto propio y más distancia del PSOE

El documento plantea que el socio minoritario del Gobierno debe marcar una posición más clara frente al PSOE, al que Maíllo reprocha una “alma neoliberal y atlantista” que, a su juicio, limita un avance real en la agenda de Gobierno.

La propuesta pasa por construir una alternativa centrada en problemas concretos: vivienda, empleo, precios de la cesta de la compra, dignidad y paz. Y hacerlo, subraya IU, sin diluirse ni hablar solo para su propio espacio político.

Nueva marca para evitar “confusiones”

Uno de los puntos más delicados del planteamiento es el nombre. IU defiende que la futura candidatura tenga una marca nueva, distinta a la de los partidos que la formen, para evitar lo que Maíllo define como “la confusión del todo por la parte”.

Este planteamiento conecta con las críticas que IU ya hizo en el pasado al hecho de que la coalición adoptara el nombre del partido impulsado por Yolanda Díaz, y podría interpretarse como un gesto hacia Podemos, que rompió con Sumar en 2023.

Unidad, pero con autonomía de los partidos

El borrador no apuesta por una fusión orgánica, sino por un frente amplio con un programa común que respete la autonomía de cada formación. Para ello, Maíllo propone un calendario de trabajo compartido que permita llegar a las próximas generales con candidaturas cohesionadas y una estrategia clara.

El objetivo, insiste, es evitar un Gobierno del PP con Vox y frenar lo que define como una posible “barbarie” política.

Vivienda, la línea roja con el PSOE

La vivienda aparece como el principal punto de fricción. Maíllo critica abiertamente la bonificación a caseros que no suban el alquiler anunciada por Pedro Sánchez, calificándola de medida unilateral y contraria a una política progresista.

IU reclama en su lugar la prórroga por decreto de más de 600.000 contratos de alquiler que vencen este año y exige al Ejecutivo que actúe frente a las comunidades gobernadas por el PP que, según denuncia, no están aplicando la Ley de Vivienda.

Un debate que reabre el mapa de la izquierda

Más allá de las siglas, el documento de IU refleja un debate de fondo: cómo articular una izquierda capaz de ampliar su base social, evitar la fragmentación y competir electoralmente sin quedar subordinada al PSOE.

La discusión acaba de empezar, pero el mensaje es claro: para Izquierda Unida, el ciclo de Sumar está en cuestión y el futuro pasa por redefinir nombres, alianzas y prioridades.

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