José Antonio Zarzalejos: "Después de Sánchez no pueden seguir las cosas como están"

Un diagnóstico incómodo sobre el poder, el PSOE y los límites del sistema constitucional tras casi una década de sanchismo. Este es el análisis de José Antonio Zarzalejos en su último libro, 'Las huellas de Sánchez'. 

El periodista José Antonio Zarzalejos, durante la entrevista con HOY ARAGÓN / Álvaro Calvo
El periodista José Antonio Zarzalejos, durante la entrevista con HOY ARAGÓN / Álvaro Calvo

José Antonio Zarzalejos publica La huella de Sánchez, un ensayo que analiza cómo el sanchismo ha alterado las reglas no escritas del poder en España y ha dejado precedentes que van más allá de una legislatura concreta. A lo largo de más de doscientas páginas, el periodista y jurista examina la transformación del PSOE, la erosión de los contrapesos institucionales y el papel de la comunicación política en una etapa marcada por la resistencia en el poder.

En esta entrevista con HOY ARAGÓN, el periodista y jurista reflexiona sobre el alcance de ese legado y sobre por qué, a su juicio, el sistema surgido en 1978 necesita una reforma para afrontar el futuro.

PREGUNTA. En La huella de Sánchez sugieres que el legado más profundo no es una ley concreta, sino un cambio en la cultura del poder. ¿Qué ha cambiado en España sobre lo que hoy se considera legítimo hacer desde el Gobierno?

RESPUESTA. El deterioro no empieza con Sánchez. Es el resultado de un proceso largo. Zapatero es el producto de un final: el final del consenso constitucional nacido de la Transición. Ese sistema —una Constitución democrática, liberal, parlamentaria y una monarquía constitucional— empieza a erosionarse con la segunda legislatura de Aznar y se acelera tras el 11-M, su gestión y la respuesta política que se dio entonces.

Zapatero actúa como un proto-sanchista porque rompe dos grandes compromisos: en 2006 impulsa el nuevo Estatuto de Cataluña, que enciende el proceso soberanista, y en 2007 reabre lo que la Transición había cerrado con la Ley de Memoria Histórica. A partir de ahí se produce una deriva de desentendimiento, especialmente por parte del PSOE, respecto a los valores e integridad del pacto constitucional.

El periodista José Antonio Zarzalejos, durante la entrevista con HOY ARAGÓN / Álvaro Calvo
El periodista José Antonio Zarzalejos, durante la entrevista con HOY ARAGÓN / Álvaro Calvo

Si el sanchismo es más un método que una ideología, ¿qué dice eso del país que lo ha hecho posible y que lo ha normalizado?

Dice lo mismo que de otras democracias occidentales. España no es una excepción. Vivimos una etapa de profundísima inseguridad social y política. Las sociedades ya no encuentran certidumbre en las fuerzas tradicionales —ni en la socialdemocracia ni en el liberal-conservadurismo— y se entregan a nuevos populismos.

Estos líderes llegan al poder por procedimientos legítimos, pero una vez en él desactivan los mecanismos de control. En España el resultado es Sánchez; en Italia, Meloni; en Francia, Le Pen; en Hungría, Orbán; y, en su versión más extrema, Trump en Estados Unidos.

La política parece haber pasado de convencer a resistir. ¿Cómo se traduce esta lógica en la socialdemocracia actual?

En España se ha consolidado una concepción resistencial del poder: permanecer en él a toda costa. Eso no es democrático. Desde 2023 se han derogado de facto los usos constitucionales que obligaban a dimitir o convocar elecciones cuando no había mayoría o estabilidad parlamentaria, como ocurre en Francia o Estados Unidos. Aquí se ha invertido la lógica: se permanece en el poder desactivando controles y sin fidelidad al espíritu constitucional.

¿El PSOE sigue siendo un partido de Estado o se ha convertido en un partido de poder?

Ha entrado en una fase de hibridez. No responde ya ni a la socialdemocracia europea ni al socialismo clásico. Se ha instalado en una izquierda radical y ha normalizado alianzas con fuerzas que impugnan la economía de mercado o la integridad territorial. Jordi Sevilla ha intentado definir qué es hoy la socialdemocracia, y precisamente eso es lo que ya no es el PSOE. Su deriva se parece cada vez más a La Francia Insumisa de Mélenchon.

¿Ha cambiado más la forma de gobernar o la forma de contar lo que es gobernar?

La comunicación política lo ha transformado todo. La idea de que el relato mata al dato, sumada a las nuevas tecnologías, ha superado a los medios como intermediarios. Hoy el poder se comunica directamente con los ciudadanos, sin filtros. Eso facilita la circulación de noticias falsas que ya no proceden de actores externos, sino del propio poder.

El periodista José Antonio Zarzalejos, durante la entrevista con HOY ARAGÓN / Álvaro Calvo
El periodista José Antonio Zarzalejos, durante la entrevista con HOY ARAGÓN / Álvaro Calvo

¿El sanchismo ha tensionado a los medios o ha aprovechado una debilidad previa del periodismo?

Ambas cosas. Existe una debilidad estructural del sector, sobre todo financiera, causada por la transformación tecnológica. Pero además, desde el poder se ha manipulado la función de los medios públicos. El caso más evidente es RTVE, con la externalización de los informativos, algo que la ley prohíbe porque son estratégicos. Eso debilita el control institucional.

¿Cuál es, entonces, la huella más peligrosa que deja Sánchez?

El efecto derogatorio de los precedentes que ha creado. Si no hay una reforma constitucional, esos precedentes podrán reutilizarse. Si un presidente decide gobernar sin presupuestos o sin el Parlamento, será muy difícil combatirlo porque ya ocurrió y no pasó nada.

Después de Sánchez no pueden seguir las cosas como están. Es imprescindible una reforma constitucional que impida que el sanchismo se reproduzca, venga de la derecha, la izquierda o el centro. La Constitución ha dado todo lo que podía dar tras más de cuarenta años y hoy es insuficiente para la sociedad española actual.

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