Junts se aleja de aprobar las cuentas de Sánchez para 2026 porque hay promesas pendientes
La posibilidad de que Junts per Catalunya respalde los Presupuestos Generales del Estado para 2026 parece, por ahora, lejana. A pesar de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha manifestado recientemente su intención de presentar unas nuevas cuentas tras dos ejercicios sin hacerlo, el partido independentista catalán no se muestra dispuesto a facilitar su aprobación si no se cumplen antes compromisos previos.
Desde la formación que lidera Carles Puigdemont aseguran que solo considerarán sentarse a negociar si se constata el cumplimiento de las partidas acordadas en los Presupuestos de 2024 que, según su criterio, siguen sin ejecutarse. No obstante, subrayan que esa disposición a dialogar no implica un apoyo automático a las futuras cuentas, sino únicamente una apertura al intercambio político.
Fuentes de Junts han trasladado a varios medios que el Ejecutivo debe demostrar con hechos su voluntad de cumplir lo pactado antes de abrir cualquier nuevo proceso de negociación. Esa línea de exigencia se mantiene firme, incluso después de que Sánchez expresara su voluntad de entablar conversaciones con todos los grupos parlamentarios con el objetivo de consolidar su estabilidad institucional en lo que resta de legislatura.
La posición de Junts no solo marca distancias con el Gobierno, sino también con el Partido Popular. Aunque el PP dejó entrever en julio su disposición a explorar vías de diálogo con los independentistas, desde Junts rechazan encuadrarse en lo que definen como un "bloque PSOE" o un "bloque PP". En este sentido, reiteran sus condiciones para una eventual reunión con los populares: que el encuentro se celebre fuera del territorio español y que cuente con la presencia del expresident Puigdemont, actualmente en Bruselas.
El partido reconoce internamente que cualquier acercamiento al Partido Popular está lleno de obstáculos. Según admiten fuentes del entorno de Junts, la relación con el principal partido de la oposición es especialmente complicada debido a su postura frontal ante cuestiones clave para el independentismo, como la defensa del uso del catalán en las instituciones europeas o la ley de amnistía. Esta percepción de falta de sintonía se refuerza pese a recientes declaraciones del abogado de Puigdemont, Gonzalo Boye, quien se mostró abierto a la posibilidad de un acuerdo entre ambas formaciones.
Por ahora, Junts mantiene una estrategia basada en la exigencia de garantías y hechos concretos por parte del Gobierno central. La formación considera prioritario que se materialicen los compromisos adquiridos anteriormente antes de entrar a valorar nuevos pactos. Esta actitud, combinada con su escepticismo hacia otras fuerzas políticas del Congreso, dibuja un panorama complicado para la tramitación de los próximos presupuestos.
Mientras tanto, el Ejecutivo continúa intentando recomponer los apoyos necesarios para evitar una parálisis legislativa. La presión por presentar unas nuevas cuentas aumenta tras dos años prorrogando los Presupuestos de 2022, aprobados antes de las últimas elecciones generales. La incertidumbre sobre la posición de Junts añade un elemento de tensión a una aritmética parlamentaria ya de por sí compleja.