8 años de los atentados yihadistas que sacudieron Cambrils y Las Ramlas: Barcelona conmemora a las víctimas
Barcelona ha vuelto a recordar el 17-A con un emotivo acto frente al mosaico de Joan Miró en Las Ramblas, escenario del ataque terrorista de 2017. La jornada del 17 de agosto de 2017 dejó 16 fallecidos y más de 130 heridos, convirtiéndose en una de las fechas más trágicas de la historia reciente de Cataluña.
El homenaje de este año contó con la presencia de Salvador Illa, presidente de la Generalitat; Josep Rull, presidente del Parlament; Jaume Collboni, alcalde de Barcelona; y Carlos Prieto, delegado del Gobierno en Cataluña. Sin embargo, el protagonismo recayó en las víctimas y sus familias, quienes depositaron claveles blancos junto al memorial del 17-A tras un minuto de silencio, acompañado por la interpretación del 'Cant dels Ocells' a cargo del violonchelista Manuel Martínez.
UNA VÍCTIMA ARAGONESA
Entre las víctimas recordadas durante el acto se mencionó a Ana María Suárez, de 61 años y originaria de Morata de Jalón, en Zaragoza. Ana María se encontraba de vacaciones en la Costa Dorada con su marido y su hermana cuando fue apuñalada por uno de los terroristas en Cambrils, siendo la única víctima mortal de ese ataque. Su marido y su hermana resultaron heridos, aunque sobrevivieron. Su recuerdo se mantiene vivo en los homenajes anuales.
La tarde del 17 de agosto de 2017, Younes Abouyaaqoub condujo una furgoneta por Las Ramblas de Barcelona, arrollando a 14 personas antes de detenerse en el mural de Joan Miró. Tras abandonar el vehículo, Abouyaaqoub asesinó a otra persona para robar un coche y continuar su huida. La jornada se extendió hasta Cambrils, donde un grupo de terroristas atacó a varios peatones frente a un club náutico, siendo abatidos por los Mossos d'Esquadra.
Las investigaciones posteriores revelaron que los atentados fueron planificados por una célula yihadista con base en Ripoll, liderada por el imán Abdelbaki Es Satty, fallecido en la explosión de una casa en Alcanar días antes del ataque. Los planes iniciales incluían objetivos como la Sagrada Familia y el Camp Nou, aunque finalmente se ejecutó el ataque improvisado con la furgoneta.
La rápida actuación policial permitió detener a los responsables y evitar nuevos ataques, mostrando la coordinación de los Mossos d'Esquadra y otras fuerzas de seguridad. Durante la conmemoración, las autoridades mantuvieron un papel secundario, dejando que fueran las víctimas y sus familias quienes encabezaran la ceremonia, en un gesto de respeto y recuerdo colectivo.
El homenaje de este año siguió la tradición de mantener viva la memoria de los hechos y reforzar el compromiso de la sociedad con la paz y la convivencia, recordando a todos los afectados, sin importar su lugar de origen, en una muestra de unidad frente al terrorismo.

