El pueblo de 'postal' cerca de Aragón con una torre inmensa y una plaza rectangular

Su torre con 70 metros de altura es la más alta de la comunidad autónoma
Claustro del convento de San Francisco. / Turismo Santo Domingo de la Calzada
Claustro del convento de San Francisco. / Turismo Santo Domingo de la Calzada

Muy cerca del límite entre Aragón, Castilla y León y La Rioja, se encuentra una localidad que parece haber salido de una postal antigua. Calles empedradas, arquitectura tradicional y una imponente torre que se alza por encima del casco urbano, hacen de este lugar uno de los destinos más sorprendentes para los amantes del turismo rural, el arte y la historia. 

El protagonismo histórico de esta villa no es casualidad. Por ella transcurre una de las rutas jacobeas más importantes: el Camino Francés. Esto le ha dado, a lo largo del tiempo, una relevancia no solo religiosa, sino también cultural y arquitectónica. Entre los muchos atractivos de esta localidad, destacan su plaza de forma rectangular, rodeada de edificios tradicionales, y una torre que se ha convertido en todo un símbolo regional. Santo Domingo de la Calzada es uno de los pueblos más fascinantes de La Rioja Alta.

Esta villa riojana, que apenas supera los 6.000 habitantes, tiene una historia tan rica como singular. Fundada en el siglo XI por el santo que le da nombre, se construyó inicialmente como refugio para los peregrinos que recorrían el Camino de Santiago. El propio Santo Domingo levantó un hospital y un puente sobre el río Oja para facilitar el tránsito de caminantes, lo que favoreció el crecimiento y consolidación del núcleo urbano.

Uno de los mayores tesoros de Santo Domingo de la Calzada es, sin duda, su catedral, dedicada al Salvador. Este impresionante edificio religioso, cuyo origen se remonta al siglo XII, es una mezcla armónica de estilos arquitectónicos que van desde el románico hasta el barroco. Pero lo que realmente llama la atención de los visitantes es su torre exenta, separada del cuerpo de la catedral—a diferencia de la mayoría de los templos españoles—y que con sus 70 metros de altura se alza como la más alta de toda La Rioja. De hecho, esta torre es visible desde varios kilómetros a la redonda, y es uno de los elementos más fotografiados por quienes visitan el municipio.

A esto se le suma una leyenda popular que ha trascendido generaciones: la del milagro del gallo y la gallina. Según la tradición, un joven peregrino fue falsamente acusado de robo y ahorcado, pero sobrevivió milagrosamente gracias a la intercesión del santo. Al informar al corregidor de que el joven seguía con vida, este respondió incrédulo que eso era tan imposible como que un gallo y una gallina asados se levantaran de su plato... cosa que, cuenta la historia, sucedió al instante. Hoy en día, una pareja de aves vivas sigue habitando dentro de la catedral como recuerdo de aquel prodigio.

Además del conjunto catedralicio, el visitante podrá disfrutar de numerosos monumentos religiosos y civiles como la iglesia de San Francisco, las ermitas de Nuestra Señora de la Plaza o del Puente, o edificios civiles como el Ayuntamiento, antiguos palacetes y casas blasonadas que dan testimonio de la prosperidad pasada del municipio. El casco antiguo, declarado Conjunto Histórico-Artístico, es perfecto para perderse y descubrir rincones con encanto a cada paso.

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