La reflexión viral de un joven sobre emprender en España frente a Suiza: “Estoy triste de tener que irme...”
Emprender en España no es tarea fácil. Aunque el número de nuevas empresas crece año tras año —en 2024 se registraron casi 120.000, la cifra más alta desde 2007— los obstáculos siguen siendo una realidad para muchos jóvenes. El acceso a la financiación, la burocracia y el miedo al fracaso frenan proyectos que, en otros países, encuentran más facilidades para arrancar. De hecho, solo un 15% de los ciudadanos cree que en España es sencillo emprender, pese a que un 77% tiene una visión positiva de los empresarios.
En este contexto, el caso de Pablo Casas, un joven español que se ha hecho viral en redes sociales, ilustra las dificultades de dar vida a un proyecto propio en España.
“No estoy orgulloso, estoy triste”
Pablo trabaja como lavaplatos en Suiza y ha compartido en TikTok una reflexión que ya ha recorrido varios medios nacionales. En su vídeo, muestra su nómina: el salario bruto es de 3.653 francos suizos (unos 3.650 euros), los descuentos por impuestos son 505 francos de impuestos y 300 francos por comidas. Finalmente, el salario neto es de 2.848 francos, equivalentes a unos 3.039 euros mensuales.
Pero lejos de presumir de sueldo, Pablo confiesa su tristeza: “Mi sueldo de lavaplatos ha hecho que varios periódicos me publiquen y uno ha dicho que estoy orgulloso de mi trabajo. Pero la realidad es que estoy triste. Triste de tener que abandonar un país que amo, a mi familia y amigos, simplemente para poder ahorrar algo de dinero y emprender.”
Lo que verdaderamente le mueve no es el trabajo, sino la posibilidad de ahorrar. Pablo cuenta que ha conseguido invertir hasta 2.000 euros mensuales en su proyecto personal, algo que, asegura, sería impensable si hubiera seguido en España.
“En España este proyecto ni siquiera existiría”, afirma con rotundidad. Para él, la pregunta no es cuánto gasta en Suiza ni si le compensa vivir allí, sino: “Si eres un joven emprendedor, ¿te merece la pena vivir en España?”
Una reflexión que conecta con la realidad de muchos jóvenes: el talento y las ganas están, pero los recursos se encuentran fuera.
Datos positivos y obstáculos
España vive un momento contradictorio. Por un lado, la creación de empresas se dispara y la Ley de Startups de 2022 introdujo mejoras fiscales y administrativas para nuevos proyectos. Por otro, el índice de actividad emprendedora se mantiene moderado y la tasa de fracaso sigue siendo alta.
Además, mientras el emprendimiento extranjero en España duplica al de la población nacional los jóvenes locales miran con frustración cómo sus ideas tropiezan con la falta de apoyo financiero, la burocracia y unos salarios que apenas permiten ahorrar.
Según datos del Observatorio del Emprendimiento en España, la tasa de emprendimiento entre población migrante alcanza el 13,1 %, mientras que entre los españoles es del 6,2 %, es decir, prácticamente el doble.
Otro dilema añadido
A todo esto se suma un problema que golpea de lleno a los jóvenes españoles: la dificultad para ahorrar en un contexto de precios de vivienda desorbitados. En Zaragoza, por ejemplo, el alquiler se ha encarecido un 25% en solo tres años y ya ronda los 972 euros al mes por un piso de 90 metros cuadrados. Comprar tampoco es una salida sencilla: aunque una hipoteca media se situaría en torno a los 780 euros mensuales, muchos no pueden afrontar la entrada del 20% ni los gastos iniciales.

