La verja de Gibraltar será retirada en 2026, así lo prevén España y Reino Unido

Aunque Bruselas no descarta posibles demoras, las partes implicadas avanzan en la redacción del texto definitivo.

España y Reino Unido prevén retirar la verja de Gibraltar en enero de 2026
España y Reino Unido prevén retirar la verja de Gibraltar en enero de 2026

La verja que divide Gibraltar de La Línea de la Concepción podría desaparecer en enero de 2026, si se cumplen los plazos establecidos por España y Reino Unido en el marco del acuerdo bilateral sobre el nuevo estatuto del Peñón. Ambos gobiernos trabajan con el objetivo de cerrar la redacción del texto definitivo antes de octubre y proceder a su ratificación en diciembre, aunque la Comisión Europea advierte que aún podrían producirse retrasos.

Este posible paso histórico responde a las negociaciones abiertas tras la salida del Reino Unido de la Unión Europea, una desconexión que dejó a Gibraltar fuera del acuerdo general del Brexit. Desde entonces, Madrid y Londres han buscado un marco específico que regule las relaciones futuras entre el Peñón, el Campo de Gibraltar y el resto de la UE. Uno de los puntos centrales del acuerdo es la eliminación de los controles físicos de personas y mercancías en la actual frontera, lo que facilitaría la movilidad en una zona caracterizada por un intenso tránsito diario.

La estrategia diplomática española ha cambiado de rumbo en el último año. Tras manifestar su malestar en octubre de 2024 por la falta de avances, el Gobierno español optó por ceder la iniciativa a Londres. Esta decisión coincidió con la llegada al poder del nuevo primer ministro británico, Keir Starmer, quien ha mostrado una actitud más favorable hacia la reconstrucción de relaciones con la Unión Europea. Fruto de este nuevo clima político, ambas partes alcanzaron en junio un acuerdo político, que ahora se encuentra en fase de redacción jurídica para convertirse en un documento vinculante.

El proceso negociador ha sido complejo y ha implicado a cuatro actores principales: España, Reino Unido, la Comisión Europea y las autoridades del propio Peñón. Entre los asuntos más controvertidos se encuentran la aplicación de controles Schengen, la creación de un marco fiscal armonizado, y el futuro del aeropuerto gibraltareño. En este último punto, España ha reclamado un uso compartido de las instalaciones y la presencia de agentes de Frontex y fuerzas de seguridad españolas en los controles de viajeros procedentes de terceros países.

Otra cuestión clave ha sido la equiparación de los derechos de los trabajadores transfronterizos. En concreto, se ha planteado extender a este colectivo las prestaciones del sistema británico Community Care, que supondrían un incremento en las pensiones de aproximadamente 465 euros mensuales. También se ha abordado la introducción de un impuesto similar al IVA, actualmente inexistente en Gibraltar, con especial atención a su aplicación al tabaco, un producto muy sensible en la zona debido a su impacto económico en el Campo de Gibraltar.

En cuanto al futuro marco aduanero, el acuerdo prevé una integración progresiva entre Gibraltar y la Unión Europea, lo que supondría el fin de los controles de mercancías en la frontera. Esta medida pretende no solo facilitar el comercio, sino también reforzar la seguridad jurídica y económica de un territorio que, aunque bajo soberanía británica desde 1713, mantiene una relación muy estrecha con su entorno español.

El desmantelamiento de la verja, que ha sido durante décadas un símbolo físico y político de la separación entre ambos territorios, marcaría un cambio significativo en las relaciones entre Gibraltar y España. No obstante, su retirada está condicionada a que el texto final del acuerdo sea aprobado por todas las partes implicadas antes de final de año, algo que, aunque posible, no está completamente asegurado.

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