Un túnel debajo del mar entre España y Marruecos: ¿el más largo del mundo?

La conexión ferroviaria bajo el Estrecho de Gibraltar vuelve a la agenda con inversiones millonarias, impulso político y un horizonte realista hacia 2040
Proyecto del túnel del Estrecho de Gibraltar
Proyecto del túnel del Estrecho de Gibraltar

Tras más de treinta años de planes, revisiones y obstáculos políticos, el ambicioso proyecto para construir un túnel submarino que conecte España y Marruecos a través del Estrecho de Gibraltar ha recobrado protagonismo. Lo que durante décadas se consideró una utopía técnica y diplomática, hoy comienza a perfilarse como una posibilidad tangible gracias a nuevos estudios técnicos, financiación europea y una renovada voluntad política entre ambos países.

DOS ESTUDIOS CLAVE EN MARCHA 

El Gobierno de España, a través de la empresa pública Secegsa (Sociedad Española de Estudios para la Comunicación Fija a través del Estrecho de Gibraltar), ha encargado en 2024 dos estudios fundamentales para determinar la viabilidad del proyecto: El primero de ellos es un análisis geotécnico del Umbral de Camarinal, punto crítico del fondo marino donde se prevé perforar el túnel, dirigido por Herrenknecht Ibérica. Por otra parte, tambiñen ha encargado un monitoreo sísmico detallado del Estrecho, realizado con sismómetros de la empresa Tekpam Ingeniería y bajo supervisión de la Armada española.

Ambos estudios se extenderán hasta septiembre de 2025, y permitirán determinar si es técnicamente factible perforar el fondo marino con garantías de seguridad.

UN PROYECTO FARAÓNICO Y SIN PRECEDENTES 

La infraestructura prevista consiste en un túnel ferroviario de 60 kilómetros, de los cuales 28 kilómetros discurrirán bajo el mar, superando incluso al Eurotúnel que conecta Reino Unido y Francia (50,5 km) y al túnel Seikan en Japón (53,8 km). El trayecto uniría la ciudad de Tánger (Marruecos) con Algeciras (España) y estaría destinado tanto al transporte de pasajeros como de mercancías.

El presupuesto estimado se sitúa por encima de los 15.000 millones de euros, que serían financiados conjuntamente por España, Marruecos y la Unión Europea. En los últimos años ya se han activado partidas progresivas que reflejan un compromiso creciente: 100.000 euros en 2022, 750.000 en 2023, y 4,7 millones en 2024 (sumando fondos nacionales y europeos).

UNA CONEXIÓN CON FUERTE IMPACTO GEOESTRATÉGICO 

Más allá del reto técnico, el túnel del Estrecho se perfila como una obra con profundas implicaciones geopolíticas y económicas. Reforzará la conectividad entre Europa y África, facilitará el comercio transcontinental, potenciará el turismo y permitirá una mayor integración ferroviaria en el futuro.

Además, servirá para dinamizar económicamente el sur de España y el norte de Marruecos, regiones que históricamente han estado más alejadas de los grandes ejes logísticos.

No obstante, la finalización del túnel no se espera antes de 2040, y eso en un escenario optimista. Su avance está supeditado a la finalización de los estudios técnicos, la estabilidad política y el mantenimiento del compromiso financiero por parte de todas las partes implicadas.

UN NUEVO CONTEXTO FAVORABLE 

El renovado impulso a este proyecto coincide con un contexto mucho más favorable que en etapas anteriores. Desde 2023, la cooperación bilateral entre los gobiernos de España y Marruecos ha mejorado notablemente. Ese mismo año, los ministros de Transporte de ambos países reactivaron oficialmente el proyecto tras 14 años de parálisis.

Al mismo tiempo, los avances tecnológicos en perforación submarina, aislamiento sísmico y construcción de infraestructuras complejas permiten afrontar con más garantías los desafíos técnicos del Estrecho.

Además, el proyecto ha sido incluido en los planes del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia de la Unión Europea, lo que garantiza el respaldo institucional y económico de Bruselas.

Un viejo sueño, más cerca que nunca

Lo que durante décadas fue un sueño lejano, hoy empieza a acercarse con pasos discretos pero firmes. El túnel entre España y Marruecos ya no es solo una aspiración futurista: es un proyecto real en fase de análisis, con una hoja de ruta a largo plazo y un interés estratégico que lo sitúa en el centro de la agenda política del Mediterráneo occidental.

Si se cumple lo previsto, en la próxima década podríamos ver las primeras fases constructivas de una infraestructura que cambiaría para siempre la relación entre Europa y África.

Comentarios