Sánchez tendrá que responder en el Congreso sobre el caso Cerdán tras cancelarse un viaje a Nueva York

La asistencia del jefe del Ejecutivo al pleno del Congreso fue confirmada este domingo por fuentes parlamentarias.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acudirá finalmente a la sesión de control al Ejecutivo este miércoles en el Congreso de los Diputados, después de que la conferencia de la ONU prevista en Nueva York para la próxima semana, a la que tenía intención de asistir, haya sido aplazada. Su comparecencia llega en un momento de máxima presión política y con el foco puesto en la investigación de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil sobre presuntas comisiones ilegales en contratos de obras públicas, que ya se ha cobrado la dimisión de Santos Cerdán, hasta ahora secretario de Organización del PSOE.

La asistencia del jefe del Ejecutivo al pleno del Congreso fue confirmada este domingo por fuentes parlamentarias, después de que el Gobierno se pusiera en contacto con los grupos políticos para informarles del cambio de agenda y permitirles presentar, antes del lunes, las preguntas dirigidas al presidente.

El PP presiona para una comparecencia más extensa

Desde el Partido Popular, su líder Alberto Núñez Feijóo ha avanzado que exigirá a Sánchez explicaciones sobre los casos de corrupción que afectan a su Gobierno y a su partido, y que se han agravado en las últimas semanas con la difusión del informe de la UCO. No obstante, los populares ya han advertido de que una respuesta de dos minutos y medio en el turno de preguntas no es suficiente para aclarar una trama que podría implicar a antiguos colaboradores directos del presidente.

Fuentes del PP aseguran que, en caso de que Sánchez no comparezca de forma más extensa, solicitarán un pleno extraordinario en la Junta de Portavoces para forzar una votación en la que el resto de grupos deberá posicionarse sobre la necesidad de explicaciones más amplias del presidente del Gobierno.

Además del Partido Popular, está previsto que Santiago Abascal, líder de Vox, y Gabriel Rufián, portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), también dirijan preguntas a Pedro Sánchez en la sesión de control del miércoles. Las intervenciones podrían servir de termómetro político para medir el grado de apoyo parlamentario del presidente tras las últimas informaciones que han afectado a la cúpula del PSOE.

En el epicentro de la tormenta

La comparecencia de Sánchez coincidirá con una semana clave, en la que el presidente tiene previsto reunirse con sus socios de investidura para analizar el impacto político del escándalo y revalidar los apoyos parlamentarios que sostienen al actual Ejecutivo. La dimisión de Santos Cerdán ha reavivado las tensiones internas en el PSOE y ha desatado una ofensiva de la oposición para situar a Sánchez en el centro del foco.

La investigación de la UCO, que comenzó con la detención de Koldo García, exasesor de José Luis Ábalos, se ha ampliado en las últimas semanas con la inclusión de grabaciones y documentos que apuntan a cobros de comisiones irregulares por parte de varios cargos del PSOE. La presión mediática y política ha crecido tras conocerse detalles de presuntas conversaciones comprometedoras entre implicados y altos dirigentes del partido.

Estrategia de contención desde Moncloa

Desde el entorno del Gobierno, la línea argumental pasa por desvincular al presidente de cualquier conocimiento previo de los hechos y reforzar la idea de que el PSOE actúa con “contundencia” ante cualquier caso de sospecha. La dimisión de Cerdán, que hasta ahora ocupaba uno de los cargos orgánicos de mayor peso en el partido, ha sido presentada como prueba del compromiso del Ejecutivo con la regeneración y la transparencia.

Aún así, las voces críticas no han cesado de señalar que el escándalo pone en entredicho no solo la integridad de algunos de los colaboradores más cercanos a Sánchez, sino también el relato de ejemplaridad que ha intentado construir el presidente desde su llegada a La Moncloa.

La sesión de control al Gobierno del próximo miércoles se anticipa como uno de los momentos políticos más tensos de la legislatura, con un presidente del Gobierno obligado a responder en público en medio de una crisis que afecta directamente al corazón del PSOE. La gran incógnita es si Sánchez se limitará a contestar en el formato habitual de preguntas parlamentarias o si aprovechará la ocasión para hacer una declaración más amplia que sirva de cortafuegos político.

Sea cual sea su estrategia, los partidos de la oposición ya han dejado claro que no se conformarán con una respuesta formal, y que, si no hay comparecencia voluntaria más allá del miércoles, activarán los mecanismos parlamentarios para forzar una sesión monográfica sobre el caso.

Comentarios