La UCO asegura que Sánchez conocía toda la corrupción en el PSOE cuando prescindió de Ábalos

La línea de defensa de Sánchez ahora se construye sobre la idea de que los hechos investigados ocurrieron “a espaldas del partido”

El 21 de febrero de 2024, la detención de Koldo García por la Guardia Civil en el marco de la operación Delorme abrió una grieta profunda en el corazón del PSOE. Aquel día, desde Marruecos y en plena visita oficial, Pedro Sánchez negó tajantemente que la fulminante salida de José Luis Ábalos del Gobierno en julio de 2021 tuviera algo que ver con la corrupción: “Rotundamente, no”, sentenció.

Sin embargo, el nuevo informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha cambiado el relato. Las 490 páginas del documento presentado ante el Tribunal Supremo no solo apuntalan la existencia de una presunta trama de cobro de comisiones ilegales en adjudicaciones públicas, sino que ponen en duda los pilares sobre los que se construyó el liderazgo de Sánchez en el PSOE desde 2014.

El cese de Ábalos, ¿un movimiento preventivo?

La investigación judicial revela que el cese de José Luis Ábalos como ministro de Transportes, secretario de Organización del PSOE y uno de los hombres más cercanos a Sánchez podría estar relacionado con el conocimiento interno de las irregularidades que ahora investiga la Justicia. Según el informe, el propio presidente del Gobierno habría sido informado en ese momento de que tanto Ábalos como Koldo García estaban recibiendo comisiones “a espaldas del partido” por favorecer a determinadas empresas.

La UCO subraya que ese posible enriquecimiento ilícito fue “presumiblemente el origen” de la destitución de Ábalos, tres años antes de que estallara el escándalo de forma pública. Más allá de las adjudicaciones sospechosas, el informe de la Guardia Civil rescata un episodio que apunta a los cimientos del liderazgo de Pedro Sánchez, según publica Voz Populí

Una conversación entre Santos Cerdán y Koldo García, fechada en 2014 durante las primarias del PSOE, sugiere un posible amaño en favor del entonces aspirante a la Secretaría General. “Cuando termine apuntas como que han votado esos dos que te faltan sin que te vea nadie y metes las dos papeletas”, le dice Cerdán a Koldo. Este episodio ha sido rescatado por voces críticas del partido, especialmente la vieja guardia defenestrada por Sánchez, que ya fantasea con cómo habría sido el rumbo del PSOE si Eduardo Madina, rival en aquellas primarias, hubiese resultado vencedor.

Un triángulo político bajo sospecha

El triángulo formado por José Luis Ábalos, Santos Cerdán y Koldo García se convierte ahora en el epicentro de las investigaciones. Según el informe de la UCO, las comisiones ilegales se repartían de forma sistemática. En una de las conversaciones intervenidas, Cerdán y Koldo discuten sobre un ingreso de 570.000 euros: “Esas son mis cuentas, que no sé si son las tuyas”. En otro momento, se menciona que Ábalos habría recibido hasta 620.000 euros de una supuesta comisión de un millón.

El documento policial también hace referencia al papel de estos altos cargos en los procesos de adjudicación de contratos públicos, especialmente durante la pandemia. Aunque la causa sigue en fase de instrucción, los indicios recopilados ya han sacudido el tablero político.

La respuesta de Moncloa: "decepción" y auditoría

Lejos de plantear un adelanto electoral, Pedro Sánchez intentó cerrar filas esta semana. Mostró su “decepción” con Santos Cerdán, anunció una “auditoría externa” para evaluar las prácticas internas del partido y pidió “perdón” por haber confiado en la integridad de su entorno. Sin embargo, no hubo ceses inmediatos ni se asumieron responsabilidades políticas más allá del plano discursivo.

Todo ello, mientras se acumulan los frentes judiciales: a la operación Delorme se suman las investigaciones abiertas sobre Begoña Gómez, esposa del presidente, y David Sánchez, su hermano, en relación con otros asuntos que siguen en manos de los tribunales.

La línea de defensa de Sánchez ahora se construye sobre la idea de que los hechos investigados ocurrieron “a espaldas del partido”. Pero la oposición ya apunta más arriba, señalando que la estructura del sanchismo podría haber sido consciente —e incluso beneficiaria— de prácticas corruptas desde sus orígenes.

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