Sánchez niega que haya una rebaja de penas a los etarras y el PP saca la artillería por los pactos PSOE-Bildu
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha salido al paso de las acusaciones del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, quien le ha recriminado que su reforma legal sobre los antecedentes penales favorece a los presos etarras.
Durante una reciente sesión en el Congreso de los Diputados, Sánchez ha enfatizado que Feijóo era plenamente consciente de lo que votaba, refiriéndose a una modificación que, según él, no implica una reducción de condenas, sino un reconocimiento del tiempo que los reclusos ya han cumplido en cárceles en el extranjero.
El mandatario ha subrayado que aquellos condenados a 30 años cumplirán efectivamente ese tiempo, así como los que fueron sentenciados a 10 años. Además, ha destacado que esta reforma era obligatoria por directivas europeas y que el PP, al igual que el resto de los partidos, había votado a favor de la misma. "No se escurran del bulto", ha instado Sánchez a Feijóo, recordándole que la tramitación de la ley tuvo una duración de siete meses, tiempo suficiente para que todos los grupos parlamentarios tomaran una decisión informada.
MARIMAR BLANCO EN EL CONGRESO
El tono del debate se ha intensificado cuando Feijóo ha criticado a Sánchez por no poder "aguantar la mirada" de la senadora Marimar Blanco, cuya familia ha sufrido el terrorismo. El líder del PP ha lamentado que el presidente se haya alineado más con Bildu que con las víctimas de ETA.
Según Feijóo, Sánchez ha asumido los objetivos de Bildu al permitir la reforma que posibilita la excarcelación anticipada de etarras, incluido uno condenado por el asesinato de su hermano. “A mí me repugnaría seguir en el poder gracias a haber liberado a los asesinos de mis compañeros”, ha añadido, reflejando la indignación del PP ante la situación.
El debate no solo se ha centrado en la reforma, sino que también se ha ampliado a la gestión del gasto público en los próximos años. Feijóo ha cuestionado la falta de transparencia del Gobierno en este asunto, sugiriendo que el presidente parece no tener interés en abordar este tema crucial para el futuro del país.
A medida que la discusión avanzaba, Sánchez ha insistido en que los populares eran perfectamente conscientes de las implicaciones de sus decisiones y que su retórica actual responde más a una estrategia política que a una genuina preocupación por las víctimas del terrorismo. La confrontación entre ambos líderes ha puesto de relieve las tensiones políticas que giran en torno a cuestiones fundamentales de justicia y memoria histórica, evidenciando cómo el debate sobre el tratamiento a los presos etarras continúa dividiendo a la sociedad española.