Todas las polémicas del humorista Toni Albà: de celebrar la muerte de Lambán a insultar a la Policía
Toni Albà ha sido absuelto de injurias a la Guardia Civil y la Policía Nacional al considerarse sus mensajes amparados por la libertad de expresión.
El actor y humorista Toni Albà, popular por sus imitaciones en Polònia (TV3), se ha convertido en los últimos años en una de las figuras más controvertidas del panorama mediático catalán. Sus intervenciones públicas y, sobre todo, sus mensajes en redes sociales le han llevado a enfrentarse a procesos judiciales, a recibir sanciones de la televisión pública catalana y a acumular denuncias de asociaciones y políticos. Aunque recientemente un juez lo absolvió del delito de injurias a la Guardia Civil y la Policía Nacional, Albà arrastra una larga lista de episodios polémicos que lo mantienen en el centro del debate político y mediático.
El juzgado de lo penal número 2 de Vilanova i la Geltrú lo absolvió de las acusaciones de injurias después de que la Fiscalía solicitara una sanción económica por sus mensajes en los que comparaba a las fuerzas de seguridad con terroristas. El magistrado reconoció que esas expresiones eran “ofensivas e hirientes” y suponían una “denigración” de instituciones públicas, pero entendió que quedaban amparadas por la libertad de expresión al haberse producido en el contexto del debate político tras el 1-O. El juez también descartó que sus mensajes constituyeran un delito de odio, al considerar que ese tipo penal no se aplica a instituciones como la Policía o la Guardia Civil.
La jueza Carmen Lamela, que había ordenado la prisión preventiva de varios dirigentes independentistas en 2017 y también fue blanco de sus críticas, renunció a continuar con las acciones legales contra él y aceptó concederle el perdón, lo que limitó el alcance del procedimiento.
INSULTOS A POLÍTICOS Y SANCIONES DE TV3
Más allá de los tribunales, Albà ha protagonizado numerosos episodios polémicos. En Twitter ha insultado en reiteradas ocasiones a líderes políticos como Inés Arrimadas, a quien llegó a llamar “puta” en más de una ocasión. Sus mensajes generaron un fuerte rechazo y llevaron a la productora Minoría Absoluta, responsable del programa Polònia, a anunciar que suspendía sus colaboraciones. TV3 también se desmarcó de sus declaraciones, a pesar de que el cómico mantenía una relación estable con la cadena a través de la productora.
Las descalificaciones de Albà se han dirigido a un amplio abanico de figuras políticas. Ha llamado “fascista” a Jordi Cañas (Cs), “burbujita bailarina” a Miquel Iceta (PSC) y “excelente hijo de puta” a Lluís Rabell (Podemos). En el caso del socialista Gregorio Peces-Barba, llegó a calificarlo de “gran hijo de puta” tras su fallecimiento. Sus ataques también se extendieron a Soraya Sáenz de Santamaría, Enric Millo, Manuel Valls y hasta Pablo Iglesias, así como a la propia España, a la que llegó a equiparar con el terrorismo y a definir como un país que “odia a los catalanes”.
El propio Albà ha defendido en varias ocasiones su visión política en escritos como Ser o no ser catalans. Aquesta és la qüestió (2013), donde comparaba la llegada de inmigrantes españoles a Cataluña durante el franquismo con la de subsaharianos que cruzan el Estrecho, diferenciando entre quienes se integran y quienes actúan como “colonos”. Estas ideas, unidas a sus continuos mensajes en redes sociales, han alimentado la percepción de un cómico cuya sátira se mezcla con un discurso provocador y divisivo.
Su trayectoria artística, con más de tres décadas en el teatro y con imitaciones reconocidas como la del rey Juan Carlos I, ha quedado en segundo plano frente a la sucesión de polémicas. Incluso su entorno más cercano se ha visto afectado. En 2016 abrió junto a sus hermanas un restaurante en Vilanova i la Geltrú, que denunció sufrir boicots tras sus declaraciones, aunque finalmente logró aumentar su clientela.
NUEVOS FRENTES JUDICIALES
Actualmente, Albà se enfrenta a nuevas causas judiciales. Sociedad Civil Catalana ha anunciado que presentará una denuncia para que se investigue si incurrió en un delito de odio, y Manuel Valls también ha actuado contra él por insultos en redes sociales. La Fiscalía pide para el cómico una sanción económica de 19.000 euros en otro procedimiento abierto. El juez que instruye esa causa ha calificado sus expresiones como “claramente insultantes, vejatorias y denigrantes”, y ha advertido que la libertad de expresión no ampara el “insulto desmedido y desproporcionado”.
Con una carrera marcada por la sátira y el activismo independentista, Toni Albà sigue siendo una figura polémica. Para algunos es un actor represaliado por ejercer la crítica política; para otros, un humorista que ha traspasado reiteradamente los límites del respeto con mensajes ofensivos.


