La crisis del Real Zaragoza se extiende a su filial, que teme por el descenso y no aporta jugadores al primer equipo
El Real Zaragoza se desangra cada semana mientras ve el descenso acercándose peligrosamente. Las sensaciones no pueden ser peores y la reacción no llega por más semanas que pasen. El equipo aragonés apenas acumula dos victorias en sus últimos 17 partidos en liga. Un balance que le ha llevado directamente a pelear por salvar una categoría que ha mantenido con vida al club durante más de una década.
Miguel Ángel Ramírez ha tocado casi todas las teclas y no ha acertado con ninguna. El Real Zaragoza no reacciona, encaja cada vez más goles y no es capaz de sumar tres puntos de ninguna de las maneras. En el club se vive una calma tensa en la que solo queda una tecla por tocar: un nuevo cambio en el banquillo, que vería a su cuarto inquilino de la temporada tras Víctor Fernández, la interinidad de David Navarro y un Miguel Ángel Ramírez que llegó para buscar soluciones y solo ha encontrado problemas.
El Deportivo Aragón, en riesgo de descenso, no es una opción para reforzar el primer equipo
En circunstancias de máxima urgencia, los clubes suelen contar con un filial que sirva de apoyo y aporte jugadores para la causa. Sin embargo, la gestión del filial no ayuda en una situación así, ya que también se encuentra inmerso en la pelea por no descender, en este caso, a la quinta categoría del fútbol español, a Tercera RFEF. Emilio Larraz se encontró con un grupo al que está haciendo competir, como cada temporada, pero al que le faltan los recursos para poder vivir tranquilo y dotar de jugadores al primer equipo.
El Deportivo Aragón está encuadrado en el Grupo II de Segunda RFEF, empatado a puntos con el Anguiano, en el puesto de playout (eliminatoria directa por el descenso) y con un punto de ventaja sobre el Calahorra, que marca los puestos de descenso directo. Por poner en contexto, el líder de la competición es el Eibar B, con 25 puntos más que el Deportivo Aragón. En este grupo aparece el segundo filial de la Real Sociedad, formado por jugadores muy jóvenes, donde el de mayor edad tiene 21 años. O el segundo filial de Osasuna, el Subiza, formado también por un plantel jovencísimo.
En el mismo grupo aparecen otros equipos aragoneses que viven una realidad bien distinta a la del Deportivo Aragón. La SD Ejea, plagada de jugadores salidos de la cantera zaragocista, el Utebo CF o el CD Teruel ocupan puestos de playoff. Todos muy lejos del Deportivo Aragón, cuya planificación hace peligrar una nueva categoría e impide lo más importante para un filial, que pueda aportar futbolistas al primer equipo en situaciones de necesidad.
Exceso de fichajes y ausencia de canteranos
El Deportivo Aragón no está cumpliendo con los objetivos marcados a nivel clasificatorio ni tampoco está sirviendo de apoyo para el primer equipo. La formación de la plantilla también dejó dudas, al contar con numerosos jugadores de fuera, que no han sido formados en la Ciudad Deportiva. Dos claros ejemplos son las llegadas de los centrales Hugo Carrillo y Mathis Lemeray en el mercado invernal, procedentes del Xerez y del Hesperange, equipo de Luxemburgo.
Por el momento, el Deportivo Aragón apenas ha aportado jugadores a la causa del Real Zaragoza. Marcos Cuenca dispuso de un puñado de minutos ante el Granada y Jaime Vallejo ha jugado 9 minutos en dos encuentros. Hasta ahí ha llegado la aportación del filial zaragocista al primer equipo. Los problemas en el centro de la zaga, las lesiones y la mala dinámica no han sido suficientes para que Víctor Fernández y Miguel Ángel Ramírez miraran hacia abajo en búsqueda de soluciones. Un problema más dentro de una estructura que ve como sus dos primeros equipos podrían caer este mismo fin de semana en zona de descenso a la tercera y a la quinta categoría del fútbol español.

