Las 5 claves que explican la estrepitosa caída del Real Zaragoza hacia el descenso
La situación del Real Zaragoza comienza a ser límite, con el descenso a solo dos puntos y una crisis de resultados que no se sostiene de ninguna de las maneras. La durísima derrota ante el Eldense en La Romareda ha provocado que desde el club se comience a valorar un nuevo cambio de rumbo que podría suponer la destitución de Miguel Ángel Ramírez, que solo ha conseguido una victoria en sus primeros nueve encuentros y se ha convertido en el primer técnico de la historia del Real Zaragoza que no consigue vencer en sus primeros cinco partidos en casa.
Si bien es cierto que una dinámica tan drástica como la que está viviendo actualmente el Real Zaragoza tiene difícil solución a tan solo 12 jornadas de terminar la competición, la realidad es que el club debe actuar sobre lo que puede manejar. Porque hace unas semanas podía hablarse de proyectos con la tranquilidad de ver los puestos de descenso todavía lejanos. Ahora, el Real Zaragoza los ve tan cerca que los podría ocupar el próximo fin de semana. Las dos victorias en los últimos 17 partidos pueden entenderse a través de cinco claves.
Una plantilla descompensada desde el mercado de verano
El paso de las jornadas fue dejando en evidencia una plantilla descompensada, que se había reforzado bien en algunos puestos pero que no se sostenía en otros. La portería, ocupada por Poussin y Femenías, ha dejado tantas dudas como errores garrafales durante la temporada. Un problema que se ha hecho todavía más grande con la ausencia de nivel, jerarquía y experiencia en el centro de la defensa, ya que ninguno de los centrales ha contado con el beneplácito de sus entrenadores y afición.
La falta de efectivos en el lateral izquierdo ha provocado que la baja de Tasende se convierta en un problema, al igual que las lesiones han dejado un centro del campo vacío de efectivos a lo largo de la temporada debido a la escasa longitud de la plantilla y la ausencia de un filial con jugadores de nivel suficiente para aportar en el primer equipo.
Las lesiones, una plaga que ha afectado a piezas importantes
Las lesiones se han convertido en algo habitual en el Real Zaragoza esta temporada. El principal problema es que han afectado a algunos de los intocables, aquellos sobre los que recaía la responsabilidad de sostener a un equipo ahora hundido. El mayor ejemplo de ello es Mario Soberón, que apenas ha podido disputar 13 encuentros y ha anotado 8 goles. De hecho, el delantero todavía no ha completado los 90 minutos en ningún encuentro, por lo que se puede intuir lo que habría supuesto para el Real Zaragoza la presencia en plenitud de condiciones de Soberón.
La lesión ha lastrado la proyección de un Bazdar alejado de los destellos que mostró. Bajas como las de Keidi Bare, Toni Moya, Marcos Luna o Tasende en momentos puntuales de la temporada han impedido que que puedan tener la continuidad necesaria. Otro caso es el de Raúl Guti, que tras llegar en invierno, todavía no ha debutado.
Un mercado invernal de suspenso
El Real Zaragoza afrontaba el mercado de invierno como una oportunidad de reforzar la plantilla para tratar de acercarse a los puestos de playoff. Lejos de reforzarse, el equipo se debilitó. Y todo ello a pesar de que Ramírez llegó al club aragonés con el tiempo suficiente para poner en común su punto de vista con el de una dirección deportiva que no supo arreglar el problema más grande del equipo: el de los centrales.
La llegada de Arriaga fue la única buena noticia, que llegó para reforzar el centro del campo, donde ya no está jugando porque el problema en el centro de la defensa es más que evidente. Y es que el Real Zaragoza no incorporó a nadie en esa demarcación a pesar de la imperiosa necesidad. También perdió a Iván Azón, su máximo goleador en aquel momento, e hizo un intercambio entre Marc Aguado y Guti, estando este último todavía inédito, ya que se ha incorporado hoy a los entrenamientos tras volver de su lesión.
Ramírez, perdido en un proyecto fallido
Miguel Ángel Ramírez llegó al Real Zaragoza con la idea de modernizar y cambiarle la cara al club en todas sus áreas. Un proyecto ambicioso que tenía como colofón un ascenso a Primera División pero cuyo crédito parece acabado. Durante semanas se ha puesto el foco en restar importancia a la clasificación, en hablar de proyectos y de tiempo para construirlos. Sin embargo, el tiempo pasa y el Real Zaragoza cada vez está más cerca del fútbol no profesional.
El técnico lo ha probado casi todo. Cambios de sistema, propuestas variadas y jugadores en distintas posiciones. Con un discurso más amable o mostrando su profundo malestar. Siendo más defensivo o yendo a presionar a los rivales en su campo. El resultado ha sido siempre el mismo y en el discurso de Ramírez ya no aparecen soluciones sino promesas de trabajo y compromiso para tratar de mejorar el rendimiento de sus futbolistas. Unos discursos que no conectan con un aficionado cada vez más decaído y que tampoco comparte los que llegan desde el club.
La inacción y los mensajes del club que aumentan el enfado
El nerviosismo no deja de crecer entre la afición zaragocista. A los malos resultados se une una inacción total por parte de la propiedad, que parece alejada de su gente y no es capaz de dar lo único que necesita: cariño, comprensión y simpatía. Porque el Real Zaragoza lleva ya más de una década en la misma tesitura, pero está viendo como dentro del club parece no haber consciencia de la realidad actual del club.
El último cartel con el lema "es posible" aumentó la crispación. Los recientes comunicados por escrito de Fernando López pidiendo unidad y no perdón tampoco han sido bien recibidos por parte de la afición. Porque la presencia de Cristian Álvarez como representante institucional no puede servir como parapeto de las críticas. Cristian se ha ganado el respeto gracias a su cercanía y cariño con una afición que solo necesita eso. Una afición que solo escucha a un Francho Serrano desolado cada fin de semana, que sigue sin una propuesta de renovación y que se ha convertido en el otro escudo de la propiedad y del equipo.



