La otra historia que cuentan los números del contrato a 75 años con el que el Real Zaragoza usará el Ibercaja Romareda
El Real Zaragoza es el único club de fútbol de categoría alta que tiene la ciudad, y nadie esperaba otro desenlace. Este viernes, el Consejo de Administración de La Nueva Romareda SL, la sociedad formada por el Gobierno de Aragón, el Ayuntamiento de Zaragoza y el propio club —este último en minoría respecto a las otras dos patas del proyecto—, ha aprobado el contrato que regulará el uso y la explotación del nuevo Ibercaja Romareda durante los próximos 75 años. El estadio de cinco estrellas costará más de 150 millones de euros y transformará para siempre el sur de Zaragoza.
El acuerdo llega, además, en un momento de cierta tensión institucional. A finales de 2024, y en parte como respuesta a la presión de los grupos políticos de la oposición municipal, el Ayuntamiento y el Gobierno de Aragón anunciaron su intención de endurecer las condiciones económicas del arrendamiento, fijándolas en los límites máximos del pacto de socios original firmado en 2023 cuando se constituyó la sociedad. El resultado es un contrato que, según defiende La Nueva Romareda, mejora sustancialmente lo que se había previsto en aquel primer acuerdo.
1,1 millones al año para empezar: así sube la renta con los años
La renta fija arrancará en 1,1 millones de euros anuales desde el momento en que el Real Zaragoza reciba las instalaciones y pueda disponer de ellas, previsto para la temporada 2027-2028. Esa cantidad cubre un concepto amplio: el uso del estadio para la actividad futbolística del club, pero también los ingresos por derechos de televisión, patrocinios, explotación comercial, abonados, venta de entradas, tienda oficial, tour museístico, zonas VIP, hospitality y restauración. Ingrese lo que ingrese el club por todos esos conceptos, el alquiler será el estipulado. No hay un porcentaje sobre esos ingresos; es una cantidad fija.
Esa cifra se mantendrá durante los cinco primeros ejercicios y se irá incrementando en 200.000 euros cada cinco años. El salto más significativo llegará en el año 41 del contrato —y no en el 55, como se había estipulado inicialmente—, cuando la renta subirá hasta los tres millones de euros anuales y quedará fija hasta el final del acuerdo. Transcurridos los 75 años, el campo pasará a ser propiedad del Ayuntamiento de Zaragoza. Durante todo el periodo, el recibo se actualizará anualmente en función del IPC del ejercicio anterior, y el pago se dividirá en cuatro cuotas trimestrales vencidas.
Desde La Nueva Romareda defienden que estas condiciones mejoran lo acordado en los pactos parasociales de 2023 —revisados en 2025— y también el estudio de mercado encargado ese año, que situaba la horquilla idónea entre uno y tres millones. Recuerdan, además, que durante el sondeo de mercado el Real Zaragoza fue el único operador que mostró interés en gestionar el recinto, y que el propio club «manifestó expresamente su interés y capacidad para afrontar estas condiciones».
La categoría deportiva, factor clave en el precio
El contrato no ignora la realidad deportiva del club. Si el Real Zaragoza lograra ascender a LaLiga EA Sports, la renta fija subiría un 50%. En la práctica, eso significa que durante los cinco primeros años en Primera División el club pagaría 1,65 millones en lugar de 1,1. Un incentivo para la sociedad, pero también una carga adicional en el momento en que el club más gasta para competir en la élite.
El escenario contrario también está contemplado, y conviene no perderlo de vista. El Real Zaragoza es actualmente colista de la Liga Hypermotion, a seis puntos de la salvación. Si el equipo descendiera a Primera RFEF, la renta se reduciría un 75%, lo que aliviaría considerablemente la presión económica sobre el club en el peor escenario posible. Eso sí, el primer año de uso solo se abonará la parte proporcional al tiempo transcurrido entre la entrega del estadio y el cierre de ese ejercicio.
El contrato fija también las condiciones bajo las cuales podría resolverse antes de los 75 años. Entre las causas de cancelación figuran el impago del alquiler en plazo y el incumplimiento de las aportaciones de capital que el club tiene comprometidas con la sociedad: 24 millones de euros hasta 2028. No son cláusulas menores teniendo en cuenta el contexto económico y deportivo que atraviesa el equipo.
El 5% de los macroeventos y el Mundial 2030
A la renta fija se suma una variable. El Real Zaragoza deberá ceder el 5% de los ingresos brutos, sin IVA, obtenidos por la organización de eventos ajenos al fútbol: conciertos, macroeventos, congresos, entretenimiento y eventos culturales. La Nueva Romareda tendrá acceso a la documentación económica contable del club para verificar esos ingresos.
Zaragoza es sede del Mundial 2030, y eso tiene reflejo directo en el contrato. El Real Zaragoza deberá ceder el uso del estadio durante el tiempo que la FIFA y la RFEF estimen necesario, incluyendo la explotación hostelera y publicitaria, sin derecho a retribución ni indemnización. Sí se descontarán del precio del arrendamiento los días en que el estadio no pueda ser utilizado por el club, y La Nueva Romareda asumirá los gastos fijos —agua, electricidad, limpieza, seguridad— durante ese periodo.
Hasta el 31 de diciembre de 2030, la sociedad también correrá con los gastos de mantenimiento del campo y las garantías de construcción, que incluyen desde los sistemas de acceso y videomarcadores hasta la climatización, la fachada y las cubiertas. A partir del 1 de enero de 2031, el mantenimiento pasará a ser responsabilidad del Real Zaragoza.
El 'naming rights' de Ibercaja y los 20.000 metros cuadrados pendientes
El estadio llevará el nombre de Ibercaja Romareda. El banco aragonés abonó el año pasado diez millones de euros por los derechos de denominación hasta 2035, una cantidad que podría alcanzar los 19 millones si el equipo asciende a Primera División —dos millones por temporada en la élite frente al millón por temporada en Segunda—. Un descenso a Primera RFEF lo reduciría a 500.000 euros, ampliando el periodo de patrocinio en lugar de devolver dinero.
Quedan por definir, previsiblemente en el primer semestre de este año, las condiciones de explotación de los usos terciarios: unos 20.000 metros cuadrados en seis niveles que podrían reportar en torno a cuatro millones de euros anuales según las estimaciones de 2023, una cifra que la propia sociedad reconoce que se habrá incrementado de forma notable. Hoteles, residencias de estudiantes, flex living o comercio son algunas de las opciones sobre la mesa. Ese capítulo del negocio queda, de momento, abierto.
El nuevo Ibercaja Romareda llega con contrato firmado. Lo que falta por ver es en qué categoría lo estrenará el Real Zaragoza.

