Ntamack vuelve a ser el héroe de un Huesca que se abraza a la épica (2-1)
La SD Huesca lo ha vuelto a hacer. Otro final de infarto, otro gol salvador en el descuento, otro subidón en El Alcoraz. El conjunto de Sergi Guilló derrotó este sábado al Burgos CF por 2-1, con un tanto de Samuel Ntamack en el minuto 94 que desató la locura en la grada. Un final ya clásico para una afición que parece abonada a la épica esta temporada.
Era una cita crucial tras dos derrotas consecutivas y muchas dudas en el juego. Aunque el partido fue gris, el gol de Luna en la primera mitad, el empate de penalti de David González, y el éxtasis final protagonizado por Ntamack conformaron un relato ya habitual: el Huesca no se rinde hasta el último segundo.
El inicio no fue esperanzador. Ni Huesca ni Burgos ofrecieron grandes argumentos ofensivos durante la primera media hora. El dominio era alterno, las ocasiones escasas y el ritmo, bajo. Guilló había apostado por un 4-2-3-1 poco habitual y su equipo tardó en asentarse, mientras el Burgos apostaba por un 4-4-2 más compacto, buscando romper con transiciones rápidas.
Sin embargo, en el minuto 39 llegó el primer estallido de alegría. Una jugada de pizarra tras un saque de banda —marca de la casa— acabó con el balón en los pies de Daniel Luna, quien no perdonó y colocó el 1-0. El tanto, trabajado y oportuno, premió al equipo que menos errores cometió en una primera parte sin más historia.
El penalti del Burgos cambió el guion
En la segunda parte, el partido parecía seguir dormido. El Huesca controlaba más balón pero no encontraba profundidad. El Burgos, con los cambios desde el banquillo, fue ganando metros. Y en una jugada aislada, Íñigo Córdoba fue derribado por Pulido dentro del área. Penalti claro que David González transformó en el 1-1 en el minuto 72.
El empate fue un jarro de agua fría. El Huesca volvía a tropezar con sus propios errores defensivos, como en partidos anteriores. Pero si algo ha cambiado esta temporada es el carácter del equipo. Guilló movió ficha desde el banquillo, introdujo a Ntamack, y volvió a empujar al equipo hacia adelante, espoleado por su gente.
Ntamack, el nuevo ídolo de El Alcoraz
El desenlace ya parece un ritual. El Alcoraz rugía, el equipo empujaba con más corazón que cabeza, y el balón colgaba una y otra vez al área rival. Cuando el empate parecía firmado, apareció el milagro.
Minuto 94: centro de Ángel Pérez, remate de Ro Abajas en el segundo palo y Cantero responde con una parada salvadora. Pero el rechace cae muerto dentro del área pequeña y allí, como si el destino lo hubiese colocado, aparece Samuel Ntamack para empujar el balón a la red. 2-1 y éxtasis absoluto.
Es la tercera vez esta temporada que el Huesca gana un partido en los minutos finales. El delantero franco-camerunés ya empieza a ganarse un estatus de héroe silencioso. Llegó sin hacer ruido y ya ha dado puntos decisivos a su equipo.
El Huesca se instala en la zona noble
Con esta victoria, la SD Huesca rompe su mala racha y se coloca en quinta posición con 13 puntos, uno más que su rival directo, el Burgos, que baja a la sexta plaza. Además, El Alcoraz vuelve a ser un fortín, con 10 puntos sumados de 15 posibles en casa.
Más allá del resultado, el equipo necesita mejorar en juego si quiere aspirar a cotas mayores. Las dudas en la circulación, la falta de ideas en tres cuartos y algunas concesiones defensivas siguen ahí. Pero la fe, el empuje y el alma de este Huesca son, hoy por hoy, su mejor arma.

